LETRA AGAZAPADA | Brollos

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Un marchante, porque no era un caminante, se quejaba como si nada: “Esto no hay quien lo aguante”, decía, y la gente lo veía. Parecía policía, pero era imaginación mía; levanté la vista, siendo periodista, y en lugar de verlo a él, vi mi reflejo en el espejo de papel.

En la entrevista que revela el rollo, la pregunta segunda no está en negritas, y aunque Diana es bonita, en la respuesta hay un brollo, porque sólo sale así, con tilde, y tres líneas más abajo, sin que nos importe un carajo, solo sale así, sin acento, y a los lectores atentos les entra ese sentimiento. Y el drama de la derecha, deja de ser grande, cuando intentan contar agresiones, que es enumerar: no es la suma de sanciones lo que desata sus pasiones. Y el retrato hablado, así de descarado, dejó afuera el intelecto femenino; entonces el destino, siguiendo su camino, movió las letras de lugar, y le dijo a Roberto, con mucho tino, que será un intelecutal. Página 14: Cruz Rojas, así, parece nombre y apellido de boxeador arrepentido; Garmendia, sin la eme, no tiene ningún sentido; “no hay nadie con ese nombre”, me dice el coordinador, al preguntarle sin rubor, si conoce a triple G, el fotógrafo que no tomó, la foto de Cruz de Mayo, y esa ese, suelta sola, después de una “y”, si usted pronuncia ye, o después de “y”, si usted pronuncia i, necesita acompañantes que no sean tan consonantes. Vino Steven Seagal. Busco “Qué pasó en la semana”, y era de mañana, pero no veo la noticia. ¿Y la espada, y el arte marcial? ¿Y se reunió con Maduro? ¿Seguro? Mientras me lo cuenta un periodista, veo la noticia del fiscal destituido, y que haya venido Seagal (lea sigal, por favor, y disculpe lo largo; que haya venido, repito, y que no lo sepamos, que rima con “protestamos”, hace que el paréntesis no se cierre, y quede abierto, expectante, porque llegó hasta el final, desde atrás, hacia adelante

GUSTAVO MÉRIDA