LIBROS LIBRES | Juan Liscano y el mar de los mitos

Gabriel Jiménez Emán

0

Una vez se me ocurrió una idea para un cuento: en lugar de ser yo el lector de un libro, el libro me leía a mí: él me veía entrar a un salón y decidía leerme. Así me esta ocurriendo de algún modo en mi pequeña biblioteca, cuando extiendo mi brazo y mi mano se posa sobre algún libro, descubriendo esta vez que se trata del libro Mitos de la sexualidad en Oriente y Occidente, de Juan Liscano, que el escritor me obsequiara hace años. Es un libro denso, poblado de enfoques nuevos sobre el tema del erotismo; enfoques polémicos alejados del tono profesoral, escritos por un poeta, pues la mirada del creador le permite a Liscano una mayor fluidez en el tratamiento de los temas: la memoria de las antiguas diosas, la Edad Media, el Renacimiento, el amor en las mitologías ancestrales de América y el eros en la era del Golem, que sería nuestra era. Me estoy dando banquete con este libro, estoy aprendiendo y disfrutando de una prosa notable, de uno de los ensayistas y pensadores más profundos con que cuenta no sólo Venezuela sino toda Hispanoamérica, pues su obra es vasta: desde sus importantes contribuciones al folklore venezolano (sobre todo la fiesta de Juan el Bautista) y su Panorama de la literatura venezolana actual, que tanto nos ayudó a guiarnos por nuestra literatura en el siglo XX en nuestros estudios formales.

También Liscano fue (y es) uno de nuestros principales poetas, y uno de los que más alentó a las generaciones jóvenes, haciéndoles prólogos y reseñas críticas. Escritor incansable, dirigió el “Papel Literario” de El Nacional, la revista Zona Franca y la editorial Monte Ávila, además de ser uno de los propulsores del Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes. Abogado y profesor universitario, fue uno de los más polémicos escritores nuestros, siempre disidente y crítico del mundo moderno, hombre generoso. Entre sus libros de poesía citamos Contienda, Humano destino, Nuevo Mundo Orinoco, Myesis, Animalancia, Vencimientos y Domicilios.

Tuvo una intensa relación literaria con escritores argentinos, propiciando la edición de sus obras en nuestro país, y la edición de muchas traducciones de importantes poetas franceses e ingleses al castellano. Amigo de Octavio Paz, Roberto Juarroz, Braulio Arenas y Baica Dávalos, el gran narrador salteño que fue como otro de nuestros padres. Alentó a muchas generaciones de escritores en los años 80 y 90, como Tráfico y Guaire. Trabó sincera amistad con mi hermano Ennio Jiménez Emán, quien me dijo una vez que Liscano nos invitaba a su casa, a pasar allí una tarde tomando vinos y saboreando canapés.

Entonces, antes de irnos, Liscano nos obsequió algunos libros suyos. A mí me tocó al que ya he mencionado al principio, dedicado con estas palabras: “A Gabriel Jiménez Emán, quien podrá escribir algo mejor que esto en el terreno de la sexualidad, en testimonio de aprecio literario y personal. Juan Liscano, 3-11-93. Además canta y crea en torno suyo un espacio de calor y luz, con su hermano Ennio”.

Gabriel Jiménez Emán