AfroUrbe | Cruz de Mayo

Mónica Mancera-Pérez

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A mis seis años acompañé a Saray Álvarez a vestir la Cruz. Hija de Encarnación, mujer inigualable trajo esa tradición de Barlovento al barrio caraqueño El Calvario, no el del Centro ni el del Valle sino el de Los Rosales.

Año tras año un grupo de niños y niñas, sobrinos, hija, vecinitos y vecinitas de Saray, entre las que me encontraba, adornaban la cruz con flores hechas con papel crepé. Pasaron 20 años para comprender el significado de la Cruz.

El 31 de mayo de 2011 participé en el Velorio de Cruz que año tras año el percusionista Rolando Canónico y su universo familiar realizan en Lídice, tradición que llevan impulsando durante décadas en la AfroUrbe.

Y así, en ese transitar he conocido maravillosos cultores, maestros y maestras que han dedicado sus vidas a sembrar décimas y fulías, tanto es así que en el momento que escribo estas líneas se honra la santísima Cruz en la zona colonial de Petare.

De allí que no hable desde mí sino de esa transmisión que realizó Saray, la acogida amorosa de la familia Canónico entre ese altar con sus múltiples cruces donde devotas y devotos confluyen en esta tradición que data de hace más de 500 años en nuestra Améfrica a partir del asentamiento, conquista, imposición de la cristiandad. Si quisieras conocer su origen, recomiendo escuchar la reseña que realiza el maestro Jesús Rondón (1). En el devenir de lo que ha sido y se ha configurado como tradición de los Velorios de Cruz me pregunto: ¿A quién le rendimos tributo, a la naturaleza o a la Cruz como símbolo eclesiástico? Tema de un próximo AfroUrbe para conversar con nuestros cultores.

Por lo pronto, el mes de mayo es el renacer de las flores, de la afrovenezolanidad, del encuentro entre sonoridades que también es un renacer de colores, de la espiritualidad, de la vindicación de las y los trabajadores y ahora también del reconocimiento de la transfobia para borrar todas las formas de violencia hacia la diversas sexualidades e identidades y expresiones de género.

Y así como tuve la oportunidad de vivenciar esta tradición en manos de sus cultores a partir de mi acercamiento a la afrovenezolanidad: qué interesante sería en este impulso de la economía cultural, la construcción del mapa que ubique a cada cultor, cultora que cumple su promesa, de acuerdo al pago según los términos de su ofrecimiento (2) a fin de visibilizar este encuentro de hermandad, de festividad. Implicaría aportar a la socialización de la rica diversidad de nuestra cultura y estar presente para multiplicar este legado nuestro venezolano.

Todos y todas debemos vivir un tiempo del renacer, de darse la oportunidad de ver colores. Por lo pronto y así como me acabo de enterar del velorio de Cruz en Petare, te invito hoy “A lo venezolano” -momento en que que se publica AfroUbe- en @AjíesVzla (en el Parque Los Caobos), a la Cruz de Mayo desde Herencia en honor a nuestro maestro Jesús «Totoño» Blanco, desde las dos de la tarde, ¡con todas las medidas de bioseguridad y tu ofrenda te esperamos! Pues desde la vivencia, el disfrute, el sentipensar, desde el latido de la fé y el tambor se da la iniciación en la AfroUrbe.

Mónica Mancera-Pérez | @mujer_tambor

(1) https://youtu.be/6VkMLqTwgcI

(2) María Teresa Hernández, “Velorio de cruz y santos”, en Panoramas de las tradiciones musicales venezolanas (2014).