Parroquiaadentro | Un bello río llamado Guaire

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“Un bello río”, así fue llamado el río Guaire desde tiempos de la colonia hasta finales del siglo XIX. La principal vía fluvial de la ciudad nace en un sector llamado Las Adjuntas, lugar donde ocurre la confluencia de los ríos San Pedro y Macarao. Su recorrido de 72 kilómetros, va en sentido oeste-este, siendo en Petare donde se desvía en sentido sureste hasta verter sus aguas en el río Tuy. En el Guaire desembocan varias quebradas como las de Caruata, Catuche y Anauco; también recibe grandes caudales como el río El Valle.

Según Arístides Rojas, los pueblos originarios lo llamaron “Gaire” como una contracción del nombre del cacique “Abagaire”, luego se sustituyó por “Abaguaire” y por último “Guaire”. Fue este lugar de resistencia indígena, así nos cuenta el historiador Oviedo y Baños que en la ribera del río, el cacique Tamanaco se le presentó en batalla a los conquistadores españoles. Ya consolidada la colonia, el Guaire fue admirado y elogiado por viajeros, entre ellos el barón Alejandro de Humboldt y el conde Felipe de Segur.

Aunque sus aguas eran cristalinas, los habitantes preferían tomar las aguas del Catuche, los más pudientes traían el agua en pequeños barriles desde el río El Valle, por la creencia de que el Guaire contenía cal, mineral dañino para el cabello y la piel. En distintos tramos del río hubo pozos que sirvieron de balnearios, tal fue el que estuvo en Antímano llamado “Pozo de la Vieja”; también lavaban ropas, para luego tenderlas al sol en sus playas. Cuando la lluvia escaseaba, las acequias desviaban sus aguas para regar los sembradíos, proceso fundamental en la economía agrícola de Caracas.

Pero este río ha tenido su lado violento, la crecida de octubre de 1892, derrumbó un puente, arrastró árboles e inundó varias áreas, en una de ellas formó una laguna y las aguas llegaron cerca del Colegio San José de Tarbes en El Paraíso. Otro desbordamiento fue en noviembre de 1949, en esa oportunidad segó vidas, ahogó centenares de caballos del Hipódromo El Paraíso, arrastró automóviles e inundó viviendas.

Del esplendor del Guaire, de sus espaciosas vegas y hermosos árboles de sauce en sus orillas, solo quedan fotografías y anécdotas de abuelos.

Actualmente embaulado y contaminado recorre desde Caricuao hasta Petare en paralelo a la autopista Francisco Fajardo, actualmente autopista Guaicaipuro. Hoy solo podemos expresarnos con voz de añoranza: “Era un bello río que algunas veces nos daba unos malos ratos…”

Parroquia Adentro:
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