Letra desatada: Tarde de Pedro Chacín

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El lugar donde está el Samán de Pedro se llama Banco Obrero, para quienes leen y no lo conocen. Queda en Guárico, en un pueblo llamado Altagracia de Orituco. En ese lugar pasó mi hermano Pedro (y todos los hijos e hijas de Victoria y Rigoberto) la infancia y adolescencia hasta que se fue a estudiar a la UDO. Con la informalidad y la prisa que da la pandemia nos vimos debajo de ese samán, un samán que se sembró por iniciativa de Beto Mirabal, sempiterno pana de Pedro. Fue un día especial, con una luz espectacular de final de la tarde, pero mala para las fotos porque estábamos a contraluz.

Lizardo Chacín se lanzó la lectura de un poema de Miguel Hernández, Romancillo de mayo. Beto Mirabal leyó dos poemas del libro Remembrnazas de un llanero del paisano Antonio Graffe Armas.

La sorpresa de la tarde fue José Gregorio González, profesor gracitano, quien leyó unos versos hermosos inspirado en Pedro. Esa tarde, la del 15 de mayo, fue propicia para hablar. La primera coincidencia fue que leyeron poemas los participantes. No hubo acuerdos, pero sí casualidades. Los poemas fueron una. La otra que varias personas hablaron de Pedro y la constante fue la solidaridad y la generosidad que se manifestaba en su vida. Le regaló un reloj a un desconocido porque le preguntó la hora más de una vez: “seguro lo necesita más que yo”, dijo. Mamá contó que Pedro regalaba la ropa, los pantalones, los zapatos, las camisas. Teresa contó que Pedro le había regalado muchas cosas hermosas en la vida y que aún le seguía regalando cosas como esa tarde en Altagracia de Orituco, con gente querida y recordando su paso por este mundo. Luis Chacín dijo que Pedro vivió muy poco tiempo y que gracias a él se graduó de profesor en la UDO también.

Prometimos que volverá la Cátedra Libre Pedro Chacín y que las clases serán ahí, en el samán. Rifamos cinco libros de Pedro: Otra vez Pedro, siempre Pedro. Una vecina propuso una caminería y un parque que lleve su nombre.

Fue una tarde linda, como la de Rosalinda, poema que Pedro recitaba con una memoria prodigiosa. Dijo Lizardo que lo inspiró siempre con la poesía. Con 56 a cuestas, los míos, me parecen tan pocos los que vivió Pedro. Apenas 36. Y con ese apenas que fue un instante de su paso por este mundo, nos dejó tanto amor regado, tanta solidaridad, tanta alegría que recordarlo siempre debe ser una fiesta. Apuesto por eso, mientras viva. Aquí les dejo una estrofa de los versos que José Gregorio González Adames nos regaló esa Tarde de Pedro:

Homenaje al poeta Pedro Chacín: A Teresa Ovalles llamaré poesía / Y a Pedro Chacín le llamaré poeta / Es que él va tras ella y en su amor porfía / En amor que edita publicado en Letras / Ya la maestra Victoria / tendrá su orgullo en sus hijos / Y brillará en su memoria / el Pedro en su regocijo / Un mayo lo vio nacer / para recorrer su infancia / Guaribe lo vio crecer / y regresar a Altagracia / Mercedes Chacín, su hermana, / para siempre será “Mecha”/ Hijos de esta gran sultana / en el amor que se aprecia / Es que esta tierra ha parido / expresión en tierra cierta: Altagracia, soy tu hijo, / no permitas que me muera.

Sigamos.

Ciudad Ccs / Mercedes Chacín