LETRA DESATADA | Femeninas y distintas

Mercedes Chacín 

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Las Hernández. Son tres hermanas que forman parte de la comunidad de La Pica, que a su vez forma parte de la comuna Brisas del Campo, en el municipio Libertador, parroquia Independencia del estado Carabobo. Las tres son culturosas, las tres extrañan a Chávez, las tres bailan, cantan, discursean y son unas jodedoras. Reina, Ana y Carmen. Saben echar cuentos, tienen ganas e “insumos”, lo más importante para poder contar y narrar. Se conocen el Campo de Carabobo muy bien. Y también conocen su historia. Desde 2004 participan en la escenificación teatral en el Campo de Carabobo. Se aprendieron los guiones y hay algunos que les gustan más. Hay anécdotas de caballos y protagonistas que contaremos. También nos dicen que hay que saber qué hacer con el palo de la tapara. ¿O de la maraca? “Los aparecidos” son tan reales que aparecen y el joropo escobilla’o o zapatea’o forman parte de la misma anécdota de la que se enterarán en la próxima edición de este semanario y vía redes sociales. Allá estaremos este fin. Queremos contar sus historias y eso nos lo permite el Bicentenario. Acercarnos al Campo de Carabobo es acercarnos a nosotros.

Las primarias. Lo menos que esperaba yo por estas calles y en estos tiempos era una convocatoria a elecciones en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) para elegir a los candidatos de las próximas elecciones. Lo que sí me esperaba (porque lo hemos vivido muchas veces) era un zafarrancho cuando eligieran (a dedo) los candidatos y las candidatas.

Sorpresivamente Nicolás Maduro anuncia las primarias en el PSUV y las respuestas de algunos militantes a los que consulté su opinión apuntaron hacia “cansancio”, “peligro de compra de votos”, “estamos en un momento complejo”, “la comisión electoral será el dedo”. Siempre es importante saber, cuando de dedos se trata, la identidad del dueño o de la dueña. Nadie nos pregunta pero igual opinamos: nunca será mejor un dedo que la democracia.

Las muertes. A la muerte no hay manera de analizarla sin sentir que es el fin de algo ¿De la vida? Dejas de estar viva, punto. Estás “mortadela”. Out. Pintando en otro paisaje como dicen. Fuera de cobertura. Y todos vamos para allá. Bajo esa certeza alegrarse de la muerte de alguien es (más o menos) como escupir para arriba y que el gargajo verde (palabra pa’ fea) te caiga encima. La pelona se ha llevado a varios colaboradores cercanos de Nicolás Maduro. Aristóbulo Istúriz y Jorge Luis García Carneiro hicieron que un pocote de gente escupiera para arriba. No queda sino buscar unas servilleticas y repartirlas. El comemierdismo de una parte de la oposición venezolana es pandémico. Y no consiguen la vacuna. Que entre gargajos se miren. Sigamos.

Mercedes Chacín