HORIZONTE DE SUCESOS | Realidad cultural

Heathcliff Cedeño

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Antes de intentar esbozar un concepto de cultura es necesario precisar que, si bien el cerebro es el órgano del pensamiento, realmente quien piensa es la sociedad. Esto no implica que el acto deje de ser un hecho individual, sino que está condicionado por el pensamiento y la historia del lugar donde uno se desenvuelve.

Con esto vale decir que todo pensamiento pertenece a la forma preestablecida. Y aunque la sociedad sea una entidad un poco más abstracta que un ser humano, no implica que el cerebro de esta no opere, también, como una entidad psíquica. Esto se debe a que el cerebro social está construido por gente en un proceso constante de crear y recrearse a sí misma. Según el psicólogo social Pablo Fernández Christlieb, el pensamiento de la sociedad y el individual no tienen lógica, sino forma.

“La cultura es la inseparabilidad de todo. La cultura es aquello dentro de lo cual vivimos, con lo cual pensamos y sentimos, y que no aparece en ninguno de los aparatos de medición o clasificación”, dice el mexicano. Para la cultura todo es real, aunque hayan verdades que no estén verificadas.

Entendiendo que la realidad es todo lo que pasa, incluyendo las desgracias y las cosas que no nos gustan, se puede decir que la cultura recoge el pensamiento completo de la sociedad puesto que no distingue entre el conflicto ciencia-mística, sino que en ella todo esto está disuelto y unido, lo interior y exterior, sentir y pensar, son una misma cosa.

Entonces, la cultura es el conjunto de rasgos, prácticas, saberes y dispositivos, simbólicos o no, que configuran la identidad de la sociedad, de los pueblos en su esencia más primaria, y esta siempre está en un proceso constante de transformación y tensión, desde afuera y desde adentro.

Esto último es clave para entender que la cultura es un proceso vivo que se desenvuelve en un constante hacerse y deshacerse, que es un hecho que se puede registrar, pero es muy poco lo que queda porque la cultura es un hecho más cabalgable por quienes la comparten. ¿Las manifestaciones artísticas son un signo representativo de la sociedad y de su espíritu? Sin duda alguna, pero siempre queda algo por decir porque son fenómenos respirables que cuando se buscan ya no están y aparecen cuando los pueblos se conectan como un solo ente: paradojas.

Heathcliff Cedeño