Entrevista | Efraín Valenzuela: “La poesía conduce a un hecho revolucionario”

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La cultura se ha convertido en tema central en tiempos de pandemia, por esa razón, el poeta, escritor y defensor de las manifestaciones culturales de nuestro país, Efraín Valenzuela, visitó este martes la redacción de este semanario, en el marco del espacio Cita con la Actualidad, para compartir sus vivencias, experiencias y anécdotas dentro del nicho cultural, con la presencia del equipo de Ciudad CCS, Mercedes Chacín, Gustavo Mérida, Teresa Ovalles, Juan Cermeño, Jesús Arteaga, José Javier Sánchez, entre otros.

Para el poeta, más que una entrevista, es una conversa enriquecida con elementos que se manifiestan principalmente en la poesía y la literatura.

Indicó a su vez que “la cultura popular venezolana es un símbolo de resistencia de los pueblos que han tenido que convivir de manera mutua, asimilando rasgos ajenos, aportando los propios y perdiendo algunos”, recalcando también la importancia del acervo cultural como materia de formación.

De esta manera Valenzuela afirma que “nosotros nos suscribimos en este mundo, las artes y la literatura salen del campo cultural académico, pero hay un campo cultural residencial y productos que conforman la cultura popular. Hoy en día los medios de comunicación han tergiversado a la cultura dentro de la sociedad. Son dos temas estratégicos y fundamentales para entender la historia de los pueblos, la manera de existir de los pueblos y el futuro del mismo”.

—¿Cómo visualiza la cultura popular en Venezuela en estos tiempos?

—La cultura popular tiene que ver con las artes, las bellas artes, las humanidades, la música y la literatura. Es un concepto antropológico de la creación humana. El hecho cultural de la calle sigue sucediendo a pesar del bloqueo económico impuesto por EEUU. Por ejemplo ¿comó en medio de esta pandemia se celebró la fiesta de la Cruz de Mayo?

—Recientemente celebramos la festividad de la Cruz de Mayo ¿cómo ve ese compromiso cultural en plena pandemia?

—La Cruz de Mayo es celebrada en las comunidades, en las casas, en el barrio como muestra de una expresión de nuestra cultura popular. El velorio de la cruz tiene un prometer y es un compromiso espiritual e histórico que se cumplió. Nosotros investigamos a Neguel Machado, decimista oriundo de Barlovento y actualmente asentado en la parroquia Caricuao, en Caracas, quien había prometido que entre 20 o 24 años celebraría el velorio de la cruz y lo cumplió como tal. Así como la Cruz de Mayo, están otras manifestaciones culturales, el baile, el joropo llanero, tuyero y oriental, la poesía popular, la décima, entre otros. Todas estas manifestaciones se mantienen independientemente de que haya pandemia o que el Estado lo tome en cuenta de una manera precisa y articulada en los sectores populares. Entonces, ahí está la gran esperanza de nosotros, es una esperanza y la posibilidad de dar respuesta, porque nuestra cultura realmente se encuentra en resistencia, una cultura que coexiste en un mundo industrial masivo con toda una penetración propagandística de malos hábitos de consumo. Pero la gente al ejercer la cultura popular lo hace desde sus hogares o trabajo, al hacer una arepa, al conocer el folclor y dar respuesta a la tradición y a la historia, y eso permite la existencia de lo que se ha discutido actualmente sobre la cultura, ya que es perenne en nosotros como identidad y diversidad cultural.

—¿La diversidad cultural aún se manifiesta en las comunidades hoy en día?

—La identidad cultural nace a partir de la diversidad cultural, es vital, en América Latina hay 2.400 comunidades indígenas, es decir 2.400 conmociones culturales antes de la llegada de Colón y los invasores. Se ha tomado como herencia y se mantienen 43 o 44 comunidades originarias étnicas, esta herencia se manifiesta en esta urbe, en esta forma de capitalismo dependiente o proceso de liberación hacia el socialismo, donde hay fuerzas reaccionarias y hace alianza con el producto cultural popular y con el producto industrial masivo, y por supuesto con el campo cultural académico. Culturalmente somos diversos y variados.

—Háblenos un poco sobre la legislación artesanal en Venezuela.

—La normativa jurídica artesanal de Venezuela podría verse desde varias perspectivas, que implica inexorablemente, logros, triunfos, realizaciones legislativas, lucha, batallas, victorias. En primer término, su naturaleza enteramente municipal, la cual abarca desde la Colonia hasta por lo menos los seis primeros meses del año 1993. Todo lo que incumbe al hecho artesanal en tanto actividad económica-comercial; cultural-histórica y de emprendimiento familiar estuvo regido por los cabildos de la Colonia y los concejos municipales de la democracia burguesa. Un dato histórico alarmante es que los artesanos y artesanas estaban incorporados a la ordenanza de venta ambulante. Sacar a tales creadores y creadoras de aquella figura jurídica local, que a todas luces regía la buhonería, significó una tremenda lucha y logro. La tarea estaba orientada a lograr una ordenanza específica y propia que acompañara el trabajo y las actividades de la artesanía. En una lucha franca y ardua; el empeño permanente y los triunfos serían paulatinamente alcanzados. Cuando decimos artesana, cuando expresamos la palabra artesano; estamos diciendo creador, creadora y ello tiene implicaciones prácticas contundentes, a veces alarmantes. Artesano, artesana dícese de la persona que duerme poco, trabaja mucho, crea con amor y le apasiona lo que hace. Ser artesana o artesano define el perfil cultural de un creador o una creadora. Un proyecto de vida comprometido con la transformación, la creación y el triunfo revolucionario. La poiesis es parte vital y trascendental de quienes han asumido su tarea por la creación, los “poderes creadores del pueblo” como los llamaría nuestro Aquiles Nazoa.

—¿Qué es para ti la poesía?, ¿se podrá vivir sin ella?

—La poesía proviene del griego antiguo poiesis, que significa creación, todo el que se meta a hacer poesía, lo digo en el sentido restringido de las letras y del derecho amplio creador, se hace poesía mientras pintas, creas libremente dentro de la cultura. La poesía viene para crear sea cual sea su fuente de inspiración, inclusive para crear un mundo desde nuestra cotidianidad en una hoja de papel. Hay poesías que están llenas de metáforas, imágenes y adjetivos, y hay una poesía que es conversacional. La poesía conduce a un hecho revolucionario, por eso Ludovico Silva decía que “la belleza revolucionaria era poesía” ¿La gente puede vivir sin poesía?, Yo creo que la gente puede vivir con poesía pero a veces no lo sabe, o a veces sabe mucho y no se da cuenta. Todos tenemos la habilidad de construir o componer versos populares, versos sencillos. Tenemos un compromiso con la palabra y uso del lenguaje. Una anécdota en el mundo de la poesía y para mí es una satisfacción haber compartido con Aquiles Nazoa, creo que fue el punto de partida de tomarle cariño y afecto a las letras. Yo visitaba una biblioteca y siempre me encontraba con un señor de lentes pequeños, resultó ser el “Ruiseñor de Catuche” Aquiles Nazoa.

—¿La cultura como instrumento de investigación pudiera tener influencia dentro de la sociedad y que se conozca lo autóctono?

—En el campo de la investigación cultural hemos trabajado desde el rol de auxiliar de investigación, en la elaboración del Calendario de Manifestaciones Culturales Caraqueñas, de coordinador general de la investigación cultural en el registro y elaboración del Calendario de Manifestaciones Culturales Populares Residenciales del estado Sucre. Sendos resultados arrojaron tales intrincadas faenas: en Caracas se registraron 2.201 celebraciones populares y en el estado Sucre se identificaron 1.880 manifestaciones populares. Todas inherentes a la Cultura Festiva Residencial Popular. La suma total de los resultados de ambas investigaciones en tales entidades alcanzó no menos de 4 mil fiestas populares. Se registraron 4.081 manifestaciones culturales residenciales, para ser exactos. Esta investigación cultural constituyó la segunda del país, luego que se hiciera la de Caracas, coordinada por el sociólogo doctor Enrique Alí González Ordosgoitti. Del mismo aprendimos todo lo epistemológicamente relacionado con las fiestas en particular, y la cultura festiva en general.

—¿Cómo catalogaría a Venezuela dentro de los niveles culturales?

—Para empezar citaría al autor Edward Shils, donde acentúa que “la cultura mediocre es menos original que la cultura superior. Es más imitativa… En el tercer nivel encontramos la cultura brutal, cuya elaboración simbólica es mucho más elemental… con un contenido simbólico mínimo. La profundidad de penetración es casi siempre desdeñable, la sutileza falta casi por completo y una característica común la constituye una tosquedad general en la sensibilidad y la percepción”. Es decir, Venezuela se adapta más a una cultura mediocre obtenida de otro país y se olvida de lo nuestro. Es lamentable que algunos jóvenes no sepan lo que es el joropo pero si saben bailar reguetón. Es una contradicción cultural querer imitar o apropiarnos de una cultura que no es nuestra. Por eso es importante formar a los chamos en relación a la poesía, la historia local y el rescate de nuestro patrimonio cultural.

—¿Cómo llevarán a cabo el plan permanente para la legislación cultural y artesanal?

—Venimos proponiendo desde hace un buen rato histórico la capacitación y formación permanente en la especialidad de la legislación cultural en general, y la misma en todo lo que tiene relación con la normativa e instrumentos jurídicos artesanales en particular. Precisamente a partir de los inicios de la década de los años noventa, finales del siglo XX, desde el Concejo Municipal del Municipio Libertador de Caracas, concretamente del Departamento de Legislación Cultural, creación nuestra, de la Comisión Permanente de Cultura, de ese cuerpo edilicio, la moción ha sido constante y permanente, además exitosa. Se emprendió la iniciativa con empeño y perseverancia para convertir al vecino en general y particularmente a los creadores y creadoras artesanales, en particular, en hacedores de sus propias figuras jurídicas locales: las ordenanzas, los acuerdos y los reglamentos, entre otras muchas.

Se instrumentó una experiencia de aprendizaje con el nombre: El Vecino como Legislador Cultural. Tres poderosas razones sostenían tal atrevimiento: la primera, la norma jurídica sin dolientes es letra muerta; la segunda, la conceptualización y filosofía de la norma cultural la incorporan los trabajadores y trabajadoras culturales; y tercero, ya era el tiempo de que los instrumentos jurídicos culturales fuesen elaborados por los vecinos en general y los cultores y cultoras, en específico. Tenemos, en segura y determinada medida y, por lo menos, en el campo de la cultura, que hacer la ley y aprobar la ley.

La experiencia educativa y de investigación cultural, instrumentada en conferencias, coloquios parroquiales, seminarios nacionales, talleres, cursos locales y estadales y demás contextos de aprendizajes, arrojó como resultado la elaboración de un anteproyecto de Ordenanza Artesanal Modelo para los 335 municipios de Venezuela. De igual manera, se elaboró otra figura jurídica cultural: un Anteproyecto de Ley de Artesanía para los estados del país.

“Nuestra identidad cultural debe ser transmitida de generación en generación y apropiarnos de lo nuestro”.

Las leyes culturales

El trabajo intitulado: “La Cultura para construir y profundizar la revolución. Políticas”, se terminó de imprimir en enero de 2001. Tal opúsculo se refiere a las políticas públicas culturales y llega a establecer 25 líneas al respecto. La base fundamental de esas políticas y los equilibrios serían los artículos constitucionales 98, 99, 100 y 101, respectivamente.

El objetivo, para entonces, de la política legislativa era proponer el Proyecto de Ley Orgánica de la Cultura y todos aquellos instrumentos jurídicos necesarios para la consolidación e inserción formal del factor cultural en la vida nacional. Por lo menos, cinco puntos concretos se propusieron:

1. Proyecto de Ley Orgánica de la Cultura.

2. La gestión cultural pública en concordancia con la nueva Constitución.

3. Articulación de las leyes formales (especiales).

4. El Proyecto de Ley de Financiamiento para el Desarrollo Cultural.

5. Instrumentos jurídicos para el estímulo a la empresa privada en el financiamiento de la cultura.

El instrumento jurídico cultural se alcanzó a través de un Decreto Presidencial con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica de la Cultura, dado en Caracas, el 13 de noviembre de 2014 y publicado en la Gaceta Oficial N° 6.154 Extraordinaria, el 19 de noviembre de 2014.

Hay un intento por fomentar, consolidar; así como formar, crear e instrumentar la investigación en materia cultural, crear un espacio de articulación interinstitucional y diseñar el Plan Nacional para las Artes y la Cultura.

Biografía Mínima

José Efraín Valenzuela, nació el 1 de junio de 1956 en la Maternidad Concepción Palacios, parroquia San Juan, se crió en el 23 de Enero. Estudió en el Liceo “Manuel Palacio Fajardo”, fue presidente-delegado en la institución.

Finalmente se graduó en el Liceo “Fermín Toro”. Empezó a estudiar Medicina en la UCV donde no culminó los estudios. Se graduó de licenciado en Educación en la Universidad Simón Rodríguez. Incursionó en los medios de comunicación. Su amor por la poesía lo hizo publicar diferentes antologías, entre ellas: “Letras de Asfalto”, de la editorial Toromaima. “Antología del desorden”, “Bebreidad”, publicado por Fundarte y “Alegranzas”, libro inédito que se publicará on line