CARACAS CIUDAD CARIBE | La región geoeconómica de Maracaibo (I)

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Cuando se analiza el proceso de Independencia de Venezuela del imperio español, las consideraciones tienden a focalizarse sobre la Provincia de Caracas, dejando de lado la importancia de la Provincia de Maracaibo, la cual devino en competidora política de Caracas desde el mismo momento de la Declaración de la Independencia en 1811 hasta 1821 cuando Maracaibo se declara independiente de España. Ello precipitó la ruptura del armisticio firmado entre Bolívar y Morillo, ruptura que se resolvió con la victoria de Bolívar en la Batalla de Carabobo. No obstante, las fuerzas realistas se refugiaron en Puerto Cabello, desde donde continuaron amenazando a las provincias de Coro y Maracaibo.

El territorio de la Provincia de Maracaibo se mantuvo, desde 1810, como una base de apoyo logístico militar de las fuerzas coloniales contra las fuerzas patriotas del occidente de Venezuela. Fue finalmente el 24 de julio de 1823, con la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, cuando se selló la derrota final del dominio colonial español sobre Venezuela.

¿Qué significaba Maracaibo como región geoeconómica?

La exportación de los productos agrícolas y materias primas extraídos de la región andina, del piedemonte barinés y del merideño-tachirense, particularmente tabaco, trigo, cacao, café, añil y algodón procedentes de las haciendas trabajadas por esclavizados, demandaba la existencia de un puerto seguro en el enclave criollo marabino. Por esa razón, en 1573 se constituyó el primer Cabildo de Maracaibo, hecho que legalizó la existencia de la ciudad. Al mismo tiempo, se fundaron asentamientos de esclavizados en las desembocaduras de los ríos Catatumbo y Zulia, puertos para el comercio con la Nueva Granada, en el puerto de Gibraltar, en la desembocadura de los ríos que comunican con la región andina, a objeto de usarlos como fuerza de trabajo sustituta de los indígenas que combatían a la ocupación europea. Ello dio origen a la formación de numerosos cumbes, pueblos de negros cimarrones huidos de la esclavitud a los cuales también se sumaron poblaciones indígenas.

La actividad productiva de mayor importancia económica del enclave marabino hacia finales del siglo XVI era la ganadería, vacuna y caprina, así como la caza de venados (Odocoyleus sp., Mazma Sp.) y váquiros (Tayassu sp.). Como subproducto de la actividad de caza y ganadería, se desarrolló una importante actividad artesanal para la curtiembre de cueros, utilizando para ello la existencia local de abundantes semillas de dividive (caesalpinia coriaria) y la producción de sal, para la manufactura de cordobanes, suelas y zapatos, así como de tocinos, carne salada, quesos y cebo de ganado, esteras, cordeles y cestas tejidas con fibras de enea, utilizando para ello la fuerza de trabajo de los indígenas sometidos en las encomiendas, quienes aportaban además productos de mesa para el mantenimiento de la vida cotidiana de los diferentes componentes de la población marabina.

Con posterioridad, a partir del siglo XVII, se fueron definiendo diferentes modalidades de la producción del espacio urbano marabino, partiendo de una primera división social del trabajo, un componente social de base integrado por indígenas, personas esclavizadas negras y mestizas, un componente intermedio integrado por pequeños comerciantes como bodegueros, buhoneros, criadores, empleados, posaderos, etc., y el grupo dominante de encomenderos y propietarios españoles o criollos. La actividad artesanal de la curtiembre originó la existencia de un grupo de trabajadores especializados en la preparación de los cueros de vacuno, cabras, venados y pecaríes, en la recolecta y comercio de las semillas de dividive (caesalpinia coriaria), la explotación y transporte de la sal, empleada también para el mismo fin en las tenerías que se ubicaban “…en las inmediaciones de la cañada Morillo, parroquia actual Los Haticos… parroquia Santa Lucía y las salineras” (parroquia San Juan de Dios).

En el siglo XVII, la ubicación de la fuerza laboral especializada en el espacio urbano marabino se expandió hacia las parroquias de El Saladillo y El Empedrado, donde habitaban particularmente artesanos y artesanas, marineros, personal de servidumbre, criadores y criadoras de especies de corral, cerdos, etc. En las sabanas en torno al enclave urbano maracaibero se desarrollaron los hatos ganaderos. Podríamos decir que ya se estaba formando la jerarquía social que caracterizó la estructura de la fuerza de trabajo en el modo de vida capitalista mercantil.

Mario Sanoja Obediente
Cronista de Caracas