Castillo en Machu Pichu

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Ignoro si a esta hora la oligarquía peruana se masticó y dejó sin pizarrón al maestro Pedro Castillo, pero el propio candidato, en la recta final de la campaña, hizo esfuerzos heroicos por perder. Asumió un discurso de derecha y prometió sacar a los extranjeros del territorio inca. Pretendía parecer más facho que Keiko Fujimori, parte del gobierno genocida de su padre, el mismo que adelantó un plan  de esterilización masiva de las mujeres indígenas, entre otros crímenes horrendos. Castillo pretendía atraer votos reaccionarios –¡por Dios!, no sumó ni uno– y lo que logró fue enajenarse muchos sufragios progresistas que se espantaron con su repentino y oportunista chovinismo. Al final, de todos modos ganó, muy a  pesar suyo.

EARLE HERRERA