Parroquiaadentro | La Laguna de Catia

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En las tierras del cacique Catia existió uno de los espacios para el entretenimiento más populares de la Caracas de principios del siglo XX, nos referimos a la Laguna de Catia, cuyos primeros registros datan de 1557.

Nuestras investigaciones sobre el origen de esta pequeña cuenca al oeste de la ciudad ha sido compleja, ya que algunos autores afirman que fue un vestigio de la formación de la cordillera norte del país, otros la consideraron como el producto de precipitaciones que inundaron al sector, pero la tesis más aceptada es la que establece que la laguna nació alimentada por las aguas de la quebrada Caruata.

La Laguna de Catia estuvo ubicada en el hoy sector de los Magallanes de Catia, en los mismos espacios del actual hospital del mismo nombre y a pocas cuadras de la plaza Sucre. Por estimaciones cartográficas y documentales, podríamos decir que para los años 30 la laguna medía aproximadamente 300 metros de largo por unos 50 metros de ancho.

Remontándonos a aquellos tiempos, cada domingo, haciendo uso del tranvía para su traslado, las familias caraqueñas se reunían en los extensos jardines a la orilla de la laguna para hacer picnics, mientras otros optaban por rentar botes para ser remados por adultos y niños, quienes se divertían chapoteando el agua entre las embarcaciones. La laguna también estaba rodeada por caminerías a la sombra de hileras de árboles que contribuían al fresco aroma del paseo, muy concurrido por los enamorados.

Al caer la tarde la neblina abrazaba a la laguna y la mayoría de sus visitantes se desplazaban pocos metros hacia el famoso bar “La Pulmonía” donde, al ritmo de la Sonora Caracas, disfrutaban de relajantes cocteles. Pero la fiesta tenía sus días contados, pues el 14 y 15 de febrero del año 36, recién fallecido el dictador J.V. Gómez, se convocó a una huelga impulsada por los gremios de trabajadores y la Federación de Estudiantes de Venezuela, que desencadenó en saqueos y destrozos de residencias y negocios de notables gomecistas, entre ellos el de Carlos Defino, dueño del concurrido bar “La Pulmonía”.

La desaparición de esta laguna, ya mermada, se debe a que el Gobierno instruyó su drenaje y rellenado a principios de los años cuarenta, para ampliar la vialidad y extender las áreas edificables. Hoy el pintoresco reservorio de agua ya no existe y en su lugar podemos encontrar calles hechas de concreto y asfalto denominadas “La Laguna”.

Parroquia Adentro:
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