Rock and roll

Humberto Márquez

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De pana que estaba en la cola de mi saga de latin jazz, pero gracias a la cayapa infame contra mi pana Earle Herrera por proponer en la Asamblea Nacional el día del rock con el tremendo discurso de Alí Alejandro Primera, creo que debo adelantarlo. Yo no sé si se les olvida que el rock es una supuración de la negrura desde los tiempos de la esclavitud en Estados Unidos, que ya venía de los cánticos religiosos y comenzó a explosionar en los años 50, en la voz de Elvis, un blanco que cantaba como negro. Rosetta Tharpe, me sopla José Roberto Duque, llegó a la escena veinte años antes que Elvis Presley, una década antes que Chuck Berry, e inventó el rock. Asimismo, mi hermano Gabriel Jiménez Emán me acota que no puedo dejar por fuera a Little Richard, cantautor y pianista estadounidense, de los pioneros más influyentes e importantes de la historia del rock and roll, pero como yo soy de “Menudo pa’cá”, dejémoslo así.

Ya en el 69 vino el festival de Woodstock, que fue el paradigma de la revolución juvenil, los carajitos de entonces comenzamos a fumar marihuana y se armó aquel verguero generacional. Jimi Hendrix, Carlos Santana, Joe Cocker y otros encendieron esa flama, el mundo cambió, y aun cuando las banderas de amor y paz, ni la cultura hippie prosperaron, por ser absorbidos por el capitalismo salvaje, la tarea estaba hecha, el mundo no fue igual desde entonces.

El rock es un hito en la historia mundial y sus raíces son negras, así el color de la piel de la mayoría de sus intérpretes lo desmienta, pero Jimi Hendrix bastó para taparle la jeta a la historia. Los Beatles fueron unos niños de pecho cuando James Marshall Hendrix, más conocido como Jimi Hendrix, le metió el diente a las cuerdas y osó tocar el himno de los Estados Unidos, ahí se acabó el pan de piquito, y pienso que no hubo un sentimiento tan libertario hasta entonces.

Por eso celebro que mi sobrina querida, más por amor a su padre, mi hermano Álvaro Montero, armó en Lea 2.0, esa historia de rock con Tamunangue.

Ciudad Ccs / Humberto Márquez