HORIZONTE DE SUCESOS | Bicentenario

Heathcliff Cedeño

0

El ser nacional también pasa por las mismas transformaciones habituales de un sujeto. Sin embargo, sus fluctuaciones son más difíciles de precisar porque para ello hay que detenerse para ver cuál es el espíritu general que mueve a la sociedad entera en cada momento.

Todo pueblo tiene sus momentos de gloria, pero también de desesperanza y otras tensiones que lo sacuden. Y a veces nos cuesta reconocer esa fuerza emocional envolvente porque estamos dentro de esa suerte de cúpula que encierra a todos en una misma sintonía. En términos simbólicos sería algo así como ser el jugador, la cancha y la barra que arenga con cánticos, porras y pitos al mismo tiempo.

Y como todo sujeto que existe también tiene sus fechas para renovarse y avanzar. En este caso no se trata de una fecha que indique el día exacto de su nacimiento, porque eso sería difícil de precisar concretamente, sino de otras que marcaron el rumbo de nuestra historia y nos ayudan a delinear nuestra pequeña gran épica nacional.

Una de esas fechas emblemáticas está marcada en el calendario el 24 de junio, día en el que revivimos la Batalla de Carabobo y las hazañas de los libertadores que sellaron la Independencia de nuestro país. Este año la celebración es especial porque se cumplen doscientos años de aquel acontecimiento, y la fecha redonda solo la podemos disfrutar quienes estamos vivos ahora. Son pocos los privilegiados que logran estirar el tiempo hasta una centena.

Lo cierto es que a pesar de las vicisitudes, la pandemia y el bloqueo hay un espíritu de fiesta general, que no se circunscribe únicamente al hecho de que colectivamente se estén pintando fachadas, murales o se engalanen las ciudades, aunque eso ayude. Desde hace meses nuestro ser nacional se ha venido preparando para renovarse y nosotros con él. Es como el que se prepara para una fiesta y va buscando la mejor pinta porque es un momento irrepetible, y en efecto lo es porque no habrá otro bicentenario de la República, o al menos serán pocos los que estiren la vida otros cien años más.

La particularidad de este año es que, así como nuestros libertadores, en este tiempo estamos construyendo nuestra propia épica, claro, alimentada por las luchas pasadas, en las que el campo de Carabobo es la propia vida de los que tratamos de persistir con terquedad ante tanta adversidad.

Heathcliff Cedeño