RETINA | Carabobo antioligárquico

Freddy Fernández

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Me impactó profundamente enterarme de la confrontación entre venezolanos durante nuestra guerra de independencia. Este enfoque, inesperado, me sorprendió al leer los libros Venezuela esclava y feudal y Hacia la democracia, ambos escritos por el historiador Carlos Irazábal, ambos redactados desde una perspectiva marxista, nada tradicional en la Venezuela del siglo pasado.

La escuela me había creado la ilusoria imagen de una guerra de la totalidad de los venezolanos de la época contra el Reino de España. Desde esa óptica, de ser cierta, nuestro proceso de independencia no debería haberse prolongado por más de una década ni haber tenido las profundas consecuencias que observamos al apenas asomarnos a los acontecimientos de nuestra historia a partir de la expulsión de la dominación española.

Sabemos hoy que nuestra guerra de independencia contó con intensa participación y protagonismo de sectores populares. Decenas de miles de nuestros combatientes eran esclavos libertos y campesinos pobres que no luchaban a favor de sus patrones ni de sus antiguos amos. Nuestro ejército libertador estaba constituido por un inmenso contingente de personas que entendieron que la independencia era una condición necesaria para procurar sus reivindicaciones de justicia social, libertad e igualdad de derechos.

Atrás habían quedado las aspiraciones sectarias de los ricos criollos, quienes al inicio habían entendido la independencia como una oportunidad para obtener mayores ganancias al liberarse de la obligación de pagar tributos a España. Mantener este enfoque había costado ya las derrotas de la primera y la segunda repúblicas.

En esa etapa, el tipo de confrontación que se desarrollaba, con un país dividido entre fuerzas realistas y fuerzas patrióticas, había implicado que las fuerzas populares, también divididas, trataran de conquistar, luchando en ambos bandos, la eliminación de la odiosa distinción de castas, la liberación de los esclavos y una distribución justa de la propiedad de la tierra.

Visto así, comprendemos que no se trata de un tema de conformación de una fuerza militar. Mucho más que eso, lo que evidenciamos es la construcción de un poderoso bloque patriótico, conformado sobre la base de una comprensión política que supo sumar y expresar los intereses y anhelos de redención de los sectores populares y convertirlos en contingente para terminar con la dominación española.

En Carabobo se rubrica una victoria anticolonial y también antioligárquica. Nuestra rebeldía contra la corona española estuvo totalmente unida a la rebeldía contra la oligarquía criolla. Los oficiales de la Batalla de Carabobo, ellos mismos una mezcla de diferentes orígenes sociales y étnicos, propinaron una derrota definitiva a las fuerzas realistas en Venezuela, conscientes de que el sueño iba más allá de la expulsión de las tropas españolas y más allá de las fronteras del país. Era una victoria para conformar un mundo que todavía está pendiente, un mundo más libre y más justo.

Freddy Fernández | @filoyborde