ARTE DE LEER | “Cerezos breves, haikus de primavera” o la diminuta senda hacia lo trascendental

Ricardo Romero Romero

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Hay quienes definen a la naturaleza como el conjunto material de la existencia, donde lo orgánico y lo que nos parece inanimado comparten interacciones. La vida vegetal y animal ejecuta dinámicas que a diario observamos como algo cotidiano, incluso, tan normales que a veces las ignoramos.

Sin embargo, hay personas, como los poetas, que se detienen a mirarlas como arte y consiguen plasmarlas en cortos versos, con una métrica definida, bajo una sistematización de la belleza, que maravilla a la mente de quien la recrea en la imaginación de su ser:

        Sí, la primavera ha llegado;
esta mañana una colina sin nombre
       envuelta por la niebla.

Imágenes proporcionadas por palabras llenas de brillo, sonoridad, sencillez y reflexión, las encontramos en el haiku o haikú, una milenaria manifestación literaria que se caracteriza por su brevedad, derivada de la tradición de la cultura oriental asiática.

En el haiku cobra protagonismo la constante circular, la metáfora pasa a segundo plano (no por ello deja de ser importante dentro de su estructura) y fluye una marejada de acontecimientos que luego son recogidos en la voz que a veces ronda alrededor de la veintena de sílabas según la traducción:

       ¡Flores de cerezo en la noche!
Como ángeles
      descendiendo del cielo.

Esta expresión de hermosa sutileza ha sido abordada por la gente de la Fundación Editorial El perro y la rana, en una edición denominada Cerezos breves, haikus de primavara (1), una pequeña antología de maestros japoneses del haiku, ilustrada por Eirenée Caldera (2), bajo el cuidado editorial de Katherine Castrillo, Damarys Tovar y María Victoria Sosa Martínez.

Cerezos breves se diseñó con la intención de que niñas y niños puedan acceder a la simple sabiduría que hay en los cortos poemas, que llenos de mucho color, engalanan el alma de quien los disfruta desde el ojo del corazón:

         Un hermoso papagayo
se alza desde
        la choza del mendigo.

Niñas y niños, padres y madres o incluso, en una reunión pequeña de amigos lectores, pueden disponer de una herramienta pigmentada para degustar de una composición labrada con gratitud de palabras que caminan en la senda hacia lo trascendental:

        La lluvia primaveral:
entre los árboles se ve
         un camino hasta el mar.

Ricardo Romero Romero @ItacaNaufrago

(1) Cerezos breves, haikus de primavera (Antología de maestros japoneses). Fundación Editorial El perro y la rana. Colección Caminos del Sur (Serie Los siete mares). Edición digital, 64 páginas, 2012.
Los poetas seleccionados para colmar de armonía este libro captaron un instante único de la realidad, concibiéndolo desde el reflejo de su humanidad:
Moritake (1473-1549) Matsuo Basho (1644-1694), Onitsura Ueshima (1661-1738), Yosa Buson (1716-1784), Shoha Kuroyanagi (1727-1771) Issa Kobayashi (1763-1827), Masaoka Shiki (1867-1902), Kubutsu (1875-1943). (Comentario de los editores).
Descárgalo gratis:
http://www.cenal.gob.ve/wp-content/uploads/2015/11/CEREZOS.pdf
(2) Eirenée Auxiliadora Caldera Piñero (Venezuela, 1985). Licenciada en Artes Plásticas por el antiguo Iusapar, ahora Universidad Nacional Experimental de las Artes. Posee diversas especializaciones, entre ellas, Caligrafía china y Dibujo zen. Actualmente desarrolla su obra artística y dicta talleres en distintas instituciones. (Tomado de la edición).