Campeones de Caracas | Graciano Ravelo, pionero de las escuelas

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Rodeado de niños. Ayudó a muchos a convertirse en figuras del deporte, pero sobre todo en buenos ciudadanos.

Graciano Ravelo fue un personaje caraqueño que cultivó el beisbol durante toda su existencia y se constituyó en el pionero de las escuelas de esa disciplina en el país, además que destacó en los campos aficionado y profesional, fue un verdadero docente, porque combinaba la formación de peloteros con la educación en los niveles escolar y secundaria.

Jugaba beisbol y estudiaba con aspiraciones de formarse como normalista, pero no pudo ingresar en la carrera del magisterio porque fue llamado para actuar en el beisbol AA y en esta actividad fue conquistado por el célebre Vidal López para el profesional, al inscribirlo en el equipo Oriente, en la temporada 1956-57 y, el no menos famoso, Lázaro Salazar, lo inició en el campo internacional, cuando lo firmó para jugar en México.

Del equipo Oriente pasó al Pampero, divisa que luego se convirtió en La Guaira, es decir, Ravelo fue pelotero fundador (el 31 de octubre de 1962) de Los Tiburones, con los que actuó durante 25 años como jugador, coach y en su trayectoria con ese conjunto se tituló campeón como mánager interino, en la temporada 1970-71.

Destacó como instructor

Su carrera como pelotero es conocida y en esta ocasión señalaremos su vocación de docente, que lo condujo a solicitar apoyo de profesores y maestros, que laboraban en los distintos institutos educacionales de la parroquia El Valle, en cuyas calles tres y cuatro, está situada la Escuela de Beisbol Integral Graciano Ravelo, fundada en noviembre de 1975 y aún, después del fallecimiento de su creador, continuó funcionando, aunque lamentablemente afectada como consecuencia de la pandemia.

El pensamiento de enseñar lo acompañó durante toda su vida y cuando estaba activo con La Guaira logró la colaboración de un grupo importante de personas para crear una escuela para la formación de peloteros que colaborara con los estudios. Cada vez que tenía la oportunidad de presentar las funciones del establecimiento o cuando recibía visitas en la sede, por parte de autoridades, padres, representantes o responsables, sus palabras de bienvenida a los presentes y nuevos integrantes las iniciaba a manera de saludo diciendo que “la salud de los niños y jóvenes, junto con sus formaciones ciudadana y educacional, son más importantes que los trofeos y las medallas”.

Cuando inicialmente solicitó colaboración le informaron que ya existían Los Criollitos, Las Pequeñas Ligas del Zulia y otras organizaciones, integradas por miles de jóvenes, a lo que Ravelo explicó que esos eran entes donde se inscribían equipos para participar en sus campeonatos internos, pero su idea estaba en crear un centro donde se combinarían las enseñanzas de lo básico del beisbol con clases dictadas por maestros y profesores.

La Escuela de Beisbol Integral elaboró, desde sus inicios, los programas con horarios para los diferentes niveles, de lunes a viernes. Cada categoría tenía su tiempo y espacio. Después de cada práctica, que duraba una hora, reunía al grupo para dictarle las clases o tareas dirigidas por espacio de 45 minutos. Los sábados y domingos los equipos competían en las diferentes ligas donde Ravelo y sus asistentes inscribían a sus dirigidos, que ponían de manifiesto lo aprendido en la semana.

Con la actividad, los docentes complementaban los trabajos encomendados en los distintos institutos donde estudiaban los jugadores. Incluía clases del idioma inglés. Entre los grandes logros de Ravelo tenemos que durante las décadas de los 70, 80 y 90 fue el formador de una buena cantidad de peloteros que consiguieron su pase al beisbol estadounidense y a otras latitudes.

La escuela fue inaugurada el 18 de noviembre de 1975. El acto fue presenciado por una enorme cantidad de personas, entre las cuales estuvieron padres, representantes, maestros, profesores, jugadores de Tiburones de La Guaira, encabezados por el entonces dueño de la divisa Pedro Padrón Panza, hoy fallecido, y un personaje muy especial, quien fue el famoso antesalista de los Orioles de Baltimore, Brooks Robinson, miembro del Salón de la Fama de las Grandes Ligas.

Vigilancia de la salud

Ravelo orientaba muy bien a los jóvenes y una de sus mayores preocupaciones era el cuidado que debía ejercerse sobre la salud y, una muy importante, era sobre los brazos de los lanzadores, por lo cual se oponía a la enseñanza sobre curvas por debajo de los 17 años de edad. Para ello se asesoró con los traumatólogos Domingo Martínez Morales, Tito Frautes, Jaime Tovar y Henry Casanova (campo corto de la UCV y de la selección nacional por varios lustros), eminentes médicos que apoyaron su teoría sobre los daños que producían las curvas a los brazos de los noveles serpentineros.

Sostenía, sobre base médico-científica que “lanzar curvas antes de cumplir los 17 años de edad es un peligro para los brazos y nocivo para la salud, porque en el codo existen ocho núcleos de osificación que antes de cumplir la edad señalada están en proceso de transformación, que no se han transformado en huesos, son apenas cartílagos”.

Sus preocupaciones estuvieron encaminadas a la formación integral de sus discípulos, con atenciones deportivas, cívicas y médicas, reconocidas por dirigentes, atletas y autoridades, que le otorgaron varias distinciones en reconocimiento a su admirable labor como hacedor de ciudadanos integrales.

Biografía Mínima

Nació el 18 de diciembre de 1934 en la caraqueñísima parroquia La Pastora, donde residían cientos de deportistas de varias disciplinas, quienes en los asuetos dominicales organizaban las llamadas caimaneras de beisbol, donde Ravelo era un asiduo asistente. Cursó la primaria en la escuela 5 de Julio. Su vocación estaba orientada hacia los estudios del magisterio, porque en los inicios del siglo XX existían varias instituciones formadoras de maestros, a lo cual él aspiraba, pero el beisbol lo conquistó y nunca perdió su vocación de docente. Hasta los últimos días de su vida estuvo al frente de la escuela formadora de ciudadanos integrales.

Anécdota

En cada ocasión que se le presentaba solía narrar que la mayor emoción de su vida la tuvo cuando vio cristalizada la creación de una escuela para la formación de ciudadanos de manera integral. Sus sentimientos los presentaba así: “Desde muy joven sentí la vocación de ser maestro y cuando salí de la primaria estaba enfocado para cursar la carrera de normalista, pero mi ascenso en el beisbol me quitó tiempo para estudiar. Siempre tuve la idea de enseñar a mis semejantes. En cada equipo que milité me preocupaba por orientar a mis compañeros. Mi mayor felicidad fue cuando inauguré la escuela, a cuyo acto asistieron miles de personas”.

Ciudad Ccs / Julio Barazarte