Cuentos para leer en la casa | La espina de marfil

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Amanecía y ya estaba el unicornio pastando en el jardín de la princesa. Por entre las flores contemplaba la ventana del cuarto adonde ella acudía para saludar la mañana. Después, esperaba para verla en su balcón, y cuando el piececito pisaba el primer peldaño de la escalera para descender al jardín, huía el unicornio hacia lo oscuro del bosque.

Un día, cuando el rey visitaba a su hija en sus aposentos, vio el unicornio entre un macizo de lirios.

—Quiero ese animal para mí –e inmediatamente ordenó la cacería.

Durante días, el rey y sus caballeros persiguieron al unicornio en los bosques y campos. Galopaban los caballos, corrían los perros y, cuando todos estaban seguros de tenerlo acorralado, perdían su pista, confundían el rastro.

Durante noches enteras, el rey y sus caballeros acamparon alrededor de las hogueras mientras escuchaban en la oscuridad el relincho cristalino del unicornio.

Un día, nada más. Ninguna pisada, ninguna señal de su presencia. Y silencio en las noches.

Desilusionado, el rey ordenó regresar al castillo. Y fue al cuarto de su hija para contarle lo sucedido. La princesa, apenada por la derrota del padre, le prometió que dentro de tres meses le daría el unicornio como regalo.

Durante tres noches tejió con sus cabellos una red de oro. Por la mañana vigilaba los lirios del jardín. Y al nacer el cuarto día, cuando el Sol llenó con su luz los cálices blancos, ella lanzó la red y apresó al unicornio.

Preso en las mallas de oro, miraba el unicornio a quien más amaba, ahora su dueña, y que de él nada sabía.

La princesa se aproximó. ¿Qué animal era aquel de ojos tan mansos, retenido por la artimaña de sus trenzas? Pelo aterciopelado, lacre en los cascos, y en medio de la frente una espina de marfil que apuntaba al cielo.

¿Cuánto tiempo demoró la princesa en conocer al unicornio? ¿Cuántos días fueron necesarios para amarlo?

En la marea de las horas se bañaban de rocío, volaban como las mariposas, cabalgaban abrazados. Olvidados del tiempo, conversaban de amor en silencio, ella en la hierba, él echado a sus pies.

Los tres meses, sin embargo, se agotaban. La noche antes de la fecha acordada, el rey acudió al cuarto de su hija para recordarle la promesa. Desconfiado, miró los rincones, aspiró el aire. Mas el unicornio, que comía lirios, tenía fragancia de flor, y escondido entre los vestidos de la princesa, se confundía con terciopelos, se confundía con los perfumes.

—Mañana es el día. Quiero que cumplas tu palabra –dijo el rey–; vendré a buscar el unicornio al caer la tarde.

Cuando el rey se marchó, las lágrimas de la princesa se deslizaron por el pelo del unicornio. Era preciso obedecer al padre, era preciso mantener la promesa.

Salvar el amor era preciso.

Sin saber qué hacer, la princesa tomó el laúd, y la noche entera cantó su tristeza. La Luna se apagó. El Sol, una vez más, recreció de luz las corolas. Y como el primer día en que se habían encontrado, la princesa se aproximó al unicornio. Y como en el segundo día, lo miró al fondo de sus ojos. Y como en el tercer día, sujetó su cabeza con las manos. Y en ese último día, aproximó la cabeza del unicornio a su pecho, con suave fuerza, con fuerza de amor. Empujando, clavando la espina de marfil en su corazón, al fin florecido.

Cuando el rey vino en busca de lo prometido, el Sol poniente le entregó la rosa de sangre y un puñado de lirios.

De Una idea toda azul (1979).

La Autora

Marina Colasanti (Asmara, Eritrea italiana, 1937). Escritora, traductora y periodista ítalo-brasileña. Sus obras literarias han sido reconocidas con diversos premios​, entre los que destacan el Premio Jabuti (1993, 1994, 1997, 2010, 2011 y 2014), el Premio Norma Fundalectura (1996) y el XIII Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil (2017)​, por su lenguaje poético, sus personajes profundos y bien consolidados, y su relectura valorativa de los cuentos de hadas. Ha escrito más de cuarenta libros en distintos géneros: poesía, cuento, crónica y novela, tanto para el público adulto como para el infantil y juvenil. Entre ellos, su primer libro para niños: Uma Idéia toda azul (1979) editada en castellano como Una idea maravillosa (1991). Le siguieron Doze reis e a moça no labirinto do vento (1982), O lobo e o carneiro no sonho da menina (1985), Um amigo para sempre (1988), Intimidade pública (1990) y Entre a espada e a rosa (1992).