La muerte del Presidente haitiano y otras

J.J. Álvarez

0

La muerte del presidente haitiano Jovenel Moise, 53 años, en un ataque perpetrado en su residencia presidencial del barrio Pélerin en Puerto Príncipe, el miércoles 7 de julio de 2021, a la 1 de la madrugada, por un comando armado, fue remarcada por el primer ministro interino de Haití, Claude Joseph, como un plan de eliminación del gobierno. La esposa del presidente Moise, Martine, herida de bala en la irrupción terrorista se encuentra por ahora fuera de peligro en un hospital de La Florida, Estados Unidos (EEUU).

El hecho abre una interrogante de enorme reflexión sobre la problemática política y la grave inseguridad del país isleño. El presidente Jovenel Moise, electo en noviembre de 2016 con el 55,6 % del electorado, que representaba un 21% del listado del padrón electoral, favoreció al sector empresarial, mientras el pueblo esperaba solución a la profunda problemática socioeconómica que padece; por ello, un amplio movimiento de oposición constantemente pedía su renuncia.

Hay un hecho curioso recalcado por la destacada periodista venezolana Erika Ortega Sanoja, en una reciente información digital: de los ejercicios militares del Comando Sur en Guyana, de las visitas del jefe de la CIA a Colombia y Brasil, que son dignas de concadenarlas con la anterior denuncia hecha por el presidente Nicolás Maduro de un posible magnicidio en su contra con la complicidad de los gobiernos de Duque y Bolsonaro. ¿Es que acaso no pueda pensarse que esos hechos coinciden con el magnicidio del presidente haitiano? Vayamos a saber, si todo esto quedará embarrancado en la desinformación.

La historia demuestra hoy que tanto Duque como Bolsonaro son demasiados complacientes con la delirante política exterior de EEUU que ha tenido graves consecuencias para las causas de los gobiernos latinoamericanos que no se someten a los dictámenes imperiales.

Sin duda, el imperialismo norteamericano nunca ha estado encaminado a romper con la eliminación de la integridad física de dirigentes latinoamericanos incómodos con su ideología, sino más bien salvarse del derrumbe estrepitoso de su política oficial, el terrorismo.

Hay eliminaciones físicas de jefes de Estado y de gobiernos por parte de la CIA, en el hemisferio, que no pueden olvidarse: John Kennedy en Dallas, EEUU, en 1963; Salvador Allende en Chile, en 1973; General Juan Velasco Alvarado en Perú, en 1977; Jaime Roldós en Ecuador, en 1981; General Omar Torrijos en 1981; Maurice Bishop, en Granada, en 1983, entre otras.

No hay otro camino. La custodia, prevención y seguridad, son condiciones que deben prevalecer para la protección de nuestro presidente. A protegerlo con confidencialidad o secreto.

J.J. Álvarez