A Humberto Márquez le pasa lo mismo que a usted

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Para el experto musical y bohemio Márquez el bolero se recicla.

> Este poeta y periodista es un “bolerólogo” de los buenos que le da también al tango…

Desde adolescente Humberto Márquez sabía muy bien que eso de escuchar boleros era buena estrategia para seducir a las chicas.

Durante 25 años participó en el Festival Internacional Boleros de Oro, en La Habana, y desde hace 15 ha mostrado su gusto por este género en su programa A mí me pasa lo mismo que a usted, que transmite los sábados, a las 7:00 de la noche, el Canal Informativo de Radio Nacional de Venezuela, en el dial 91.1 FM.

Es por esto que se ha ganado el título de “bolerólogo”, pues no hay un solo cuento de boleristas y boleros que él no sepa.

—¿Por qué te fuiste por el género del bolero?

—Cuando tenía 16 años vivía en la calle 79, en Maracaibo. Me compraba una caja de cervezas y me ponía a escuchar boleros y a grabarles casettes a las muchachas. Como nunca aprendí a bailar tenía que usar la técnica de la labia. Por eso me metí a poeta y a borracho (risas). Al pasar los años los amigos me preguntaban por qué con esta voz no hacía radio y yo les respondía que cuando me pusiera viejo le iba a echar bolas. ¡Y así fue!

—¿Cómo nació el programa A mí me pasa lo mismo que a usted?

—En San Juan de Las Galdonas, en el estado Sucre, en la posada de mis compadres Thamara Rodríguez y Juan Sará estaba la psiquiatra argentina, Martha Oliveira, que fue la psiquiatra de Charly García y de Pedro Almodóvar. Allí le pregunté cómo se podía querer a dos mujeres a la vez y no estar loco, como dice el bolero,y su respuesta fue: “te receto que hagas un programa de boleros que se llame ‘A mí me pasa lo mismo que a usted’”, tema de Palito Ortega. Pasó el tiempo y un día Daniel González, artista plástico del Techo de la Ballena, me invitó a la Vicepresidencia de la República. Allí me encontré con Yolanda Delgado, que era directora del Canal Informativo de Radio Nacional, y me dijo que hiciera un demo para un programa de boleros. Así fue y gustó. Salió el 2 de julio de 2006 y ya tengo 15 años en esto.

—¿Piensas sacarlo como podcast?

—Con nuestra amiga Dayon Moiz estamos muy entusiasmados, no solo en hacer eso sino que vamos a hacer un Festival del Bolero en 2022. Estos 15 años serán fiestas patronales. Ya estoy preparando un papel para mandárselo a Alberto Vollmer y a Andrés Chumaceiro, de Ron Santa Teresa, para que nos manden rones a las fiestas patronales y al Festival.

Este año va a ser vía Telegram.

—¿Te consideras bolerólogo?

—Si tomamos en cuenta que pasé 25 años dando conferencias en el Festival de Bolero de Oro, que dirige mi amiga Alicia Valdés, pudiera decirse sí. Una vez me invitaron a La Habana a hablar de Omara Portuondo, a quien no había entrevistado. Pensaba declinar, pero grabé cinco programas sobre ella, desde los primeros discos hasta el último. Los tengo todos. Entonces dije: ¡pero si ahí tengo la ponencia! Y fue alabada. La publicó la revista Imagen y está en el libro: “Ponencias importantes del coloquio de boleros”.

—¿Cuál es el mejor bolero de la historia?

—Amor perdido, de Pedro Flores con María Luisa Landin. Es mi himno porque dice “y pago porque soy buen jugador”. Yo, además de pendenciero y mujeriego, fui jugador. Chávez fue quien me salvó de jugar maquinitas (risas).

—¿Y el peor bolero?

—Tristezas, de Pepe Sánchez. Decidieron colocarlo como el primero de la historia, en 1895, pero hay mejores.

—¿Y el mejor bolerista?

—Felipe Pirela, el bolerista de América, sin duda alguna. Benny Moré también. Pero también están Chivirico Dávila, Alfredo Sadel, Omara Portuondo, Elena Burke, Samara, Estelita del Llano… Me da pena dejar a tantos por fuera.

—¿Ahora compones boleros?

—Estoy componiendo boleros con Gerardo Lugo, el pianista de Juan Sebastián Bar. A él le dio porque yo podía hacer las letras y está saliendo del carajo. Primera vez que compongo. Ya hay dos: un bolero y un vallenato. Voy a componer cuatro, por ahora.

—¿Qué otros proyectos tienes?

—Estoy haciendo un programa de latin jazz, con Luis Duno, que saldrá en la radio de Rice University, de Estados Unidos. Hemos grabado 10 y estoy escribiendo 10 más. También está registrada la Rumbagenaria Foundation International (risas) porque vamos a continuar con la fiestas de los viejos, poetas y artistas. Después que murió Cappy Donzella dije que no iba a permitir que se me muriera otro amigo sin echarme un palo con él. Por otro lado, en la revista Épale hablo de boleros y en Ciudad CCS editaron el libro Boleros que curan el alma y Tangos en ciudad. También publicaré mis libros Bares, boleros y meretrices; Romances de bolero y ron; y De todas maneras salsa, que son entrevistas con Eddie Palmieri, Celia Cruz, Willie Colón, Rubén Blades y se publicaron en los 80 en El Diario de Caracas.

—¿Se siguen componiendo boleros?

—Debo decir ese lugar común que el bolero no morirá jamás. Hay un ensayo de José Balza que se llama “El bolero, canto de cuna y cama” muy interesante porque los jóvenes se saben los boleros gracias a que eran cantos de cuna. No se va a acabar. José Delgado compuso Tu nombre en mis paredes, una belleza de tema, con letra de bolero. Es casi un bolero. Está pasando que el bolero se está reciclando. Los jóvenes compositores le dan otra dimensión porque el amor siempre está ahí, no necesita muchas explicaciones, y el despecho también.

Rocío Cazal
rociocazal@gmail.com
Foto Bernardo Suárez