CARACAS CIUDAD CARIBE | Venezuela heroica: El ejército popular(II)

0

El proceso emancipador que se inició formalmente el 5 de julio de 1811 alude a una diversidad de eventos regionales que van a caracterizar la construcción de la sociedad venezolana, proceso que todavía sirve de inspiración para otras gestas emancipatorias de cambio revolucionario que están tratando de llevar a cabo actualmente varios pueblos de América Latina.

En Venezuela, nos enseña Vargas, el pueblo ha luchado a lo largo de su proceso histórico como un verdadero sujeto histórico transformador, como lo demuestra su participación protagónica en las rebeliones preindependencia y, posteriormente, en las luchas contra los colonialistas españoles, las cuales culminaron con la derrota del imperio español en la Batalla de Carabobo, el 24 de julio de 1821. Esta batalla, ganada gracias a la participación popular dirigida por el genio del Libertador Simón Bolívar, es uno de los acontecimientos históricos más importantes del siglo XIX, ya que representa la derrota –política y militar del que fuese el imperio más grande de la época, el imperio español– por el ejército popular venezolano comandado por Bolívar.

Caracter popular del Ejército

Es importante resaltar el carácter popular del ejército venezolano que combatió en Carabobo contra soldados profesionales del ejército español, ya que una de las observaciones que hace Eduardo Blanco al inicio de su obra, es la limitada participación protagónica popular en los momentos iniciales de la gesta independentista. Ello se reflejaría en la diferencia numérica de combatientes que lograban reclutar ambos bandos al inicio de la contienda, la cual se inclinaba generalmente a favor del bando que acompañaba a los jefes peninsulares o canarios como Boves, Monteverde, Zuazola u otros. Como hemos dicho en notas anteriores ello podría deberse, pensamos, a la identificación errada que hacían sectores del pueblo entre los partidarios de la Independencia con la oligarquía mantuana que los había oprimido durante siglos.

El odio social que ardía en los soldados, avivado por sanguinarios jefes realistas, incidió en la aniquilación física tanto de los soldados como de los civiles patriotas que eran capturados por aquellos. Ello determinó que en el año de 1814, luego de la derrota del ejército patriota y la pérdida de la República, Boves, a la cabeza de sus tropas, marchase a ocupar Caracas, la cual había quedado desguarnecida. El pueblo caraqueño, que en su mayoría apoyaba la Independencia de Venezuela, optó por huir de la ciudad. Unos, los más afortunados, lograron embarcarse en La Guaira con destino a Las Antillas; mientras que la mayoría huyó a pie hacia el oriente de Venezuela, donde todavía existía presencia de las fuerzas patriotas al mando de los generales Mariño, Piar y Bermúdez. Aquel proceso, conocido como “la Emigración a Oriente” dispersó la pequeña población caraqueña y ocasionó la muerte de muchos de aquellos y aquellas que no pudieron soportar los rigores de la marcha a pie, el cansancio y el hambre.

Para aquel momento, nos dice Eduardo Blanco, “…Venezuela era un cadáver, que, si no inspiraba compasión tampoco atormentaba a sus guardianes… pues ni remotamente se temía que pudiese resucitar…”. Bolívar expatriado, lejos de su amada patria, sin recursos, contemplaba impotente cómo el enemigo español reconquistaba la Nueva Granada y sometía a Venezuela.

Hombres y mujeres recios

En 1815 el rey Fernando VII, de España, envió a Venezuela una gran flota que transportaba un cuerpo expedicionario compuesto por 10.000 soldados veteranos, fogueados en las guerras napoleónicas. El objetivo era recuperar la colonia que era Venezuela, designando para ello al general Morillo, nombrado “pacificador de Venezuela”.

El intento de reconquista comenzó con la invasión de la isla de Margarita, en la cual se habían refugiado los patriotas que habían logrado escapar con vida de las matanzas perpetradas en Barcelona, Cumaná y Maturín por las huestes colonialistas al mando de Boves, Morales y otros jefes realistas. La política de Morillo apuntaba hacia la imposición de actos crueles y despóticos contra la población venezolana y en particular la margariteña, determinando una sublevación popular contra la ocupación española, la cual pudo finalmente, en 1817, expulsar a los invasores del suelo insular. Una de las batallas que ilustran la naturaleza popular de esta lucha margariteña de liberación fue la Batalla de Matasiete, donde los patriotas isleños derrotaron un ejército de 3.000 veteranos españoles enviados por Morillo a someter la resistencia. ¿Quiénes eran esos patriotas? Blanco nos habla de “…innumerables bandas de mujeres y hombres, desarmados, lanzando estrepitosos gritos, a la vez que arrebatándoles las armas a los que caen por tierra muertos o heridos, para a su turno acometer al enemigo con indecible encono e irreflexivo empuje…”.

La derrota de las tropas de Morillo en Margarita coincide con la toma de la ciudad de Angostura por las tropas comandadas por Manuel Piar, lo cual cambió la perspectiva negativa de la Guerra de Independencia que llevaban adelante los patriotas venezolanos.

Bolívar había organizado en 1816, con la ayuda del presidente de Haití, una expedición naval conocida como Expedición de Los Cayos, cuyo objeto era desembarcar en la costa oriental de Venezuela. En Margarita, Bolívar es reconocido por Arismendi como Jefe Supremo del movimiento de Independencia. Seguidamente pasa a Carúpano donde proclama la libertad de los esclavizados y la obligación de estos y todos los hombres y las mujeres de incorporarse al ejército patriota.

Indomables caribes

Simultáneamente, las guerrillas llaneras orientales comandadas por José Tadeo Monagas y Pedro Zaraza, se unieron al movimiento de Independencia. Como nos narra Miguel Acosta Saignes: “…la mayor parte de los jefes militares era de origen humilde. Sus soldados andaban desnudos… Eran como nómadas que se alimentaban cazando ganado cimarrón”.

El ejército llanero, buena parte del cual hasta aquel momento había apoyado a los jefes realistas, formaba un grupo étnico mestizo de los grupos caribe que habían llegado al Orinoco en los inicios de la era cristiana, con los afrovenezolanos. Muchos de estos vivían libres en cumbes sabaneros y prestaban sus servicios a los dueños de hatos; estaban habituados a montar a caballo y a manejar la lanza que era su arma defensiva y herramienta de trabajo, además llevaban una vida austera que les permitía sobrellevar las condiciones de existencia más extremas. La estructura social de las etnias llaneras era piramidal, dominada por un jefe o caudillo como Páez, cuyas condiciones de bravura, resistencia, destreza y capacidad de mando fuesen reconocidas por todo el grupo. El primer encuentro entre Simón Bolívar y José Antonio Páez tuvo lugar en el hato Cañafístola, en San José de Payara, el 30 de enero de 1818, encuentro que selló la futura victoria de los patriotas en Carabobo. Batallas como la de las Queseras del Medio, que se peleó el 3 de abril de 1819, en la cual los llaneros derrotaron la tropa de Morillo, muestran cómo la participación popular y sus saberes aumentaron cualitativa y cuantitativamente la capacidad militar del Ejército patriota.

Mario Sanoja Obediente/Iraida Vargas
Cronistas de Caracas