HORIZONTE DE SUCESOS | El black metal llegó al llano (II)

Heathcliff Cedeño

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Fue poco lo que pudimos detallar. En ese superponer rápido de los discos solo vimos que las bandas eran de black metal, un subgénero del que hasta el momento solo habíamos leído en algunas revistas Kerrang y Heavy Rock que llegaban a destiempo al pueblo. Si los de las ciudades las veían con retraso, puesto que generalmente esas revistas eran de otro continente, los rockeros de Guárico estábamos más desfasados aún.

Es probable que cuando leíamos de la formación de una banda ya esta se había disuelto o llevaba varios trabajos discográficos. En otros casos asumíamos como verdad cualquier cosa que dijera otro carajo. Nunca olvidaré aquella vez que Adán, mi hermano, dijo haber visto algunos discos originales de Manowar, una banda neoyorquina, en la casa del Chino. Juró ante todos nosotros que la apariencia de los músicos era misteriosa y cadavérica y los que solo teníamos un cassette no teníamos cómo verificar eso. Muchos años después, a través de internet, pudimos poner algunos baches a varios cuentos sin sentido.

Lo cierto es que en el barajeo no pudimos ver nada. De todas las portadas oscuras y letras ininteligibles recuerdo que la más llamativa fue una donde salían cuatro jinetes demoníacos cuyos caballos igual de monstruosos ascendían en un cielo púrpura. Las letras góticas chorreadas con la luna de fondo fueron difíciles de leer, pero después nos enteramos de que se trataba del Riding into the funeral paths, de Ouija.

Rafael ordenó que se guardaran los CD y caminaron hacia las afueras del terminal. Ambos ignoraron que preguntamos cuándo podíamos ir a sus casas. De lejos podíamos ver cómo la gente los veía de arriba a abajo. No era para menos, aparte del pelo largo y pajizo de Daniel, los pantalones ridículamente pegados de Rafa y las franelas rullidas en el cuello era un cuadro inusual a esa hora del día.

Sin tener muy claro qué rumbo tomar, nos regresamos por la González Padrón para pasar por varias casas regando la nueva noticia. Ya en la tarde todos se habían enterado de que había nuevo material en La Pascua, motivo para que más de uno ya anduviera buscando qué cassette mal parado encontraran por ahí para ponerle el taponcito.

Heathcliff Cedeño

Ver también: El black metal llegó al llano