RETINA | Cartucho quemado

Freddy Fernández

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Imagina que eres un malandro violento de un barrio de Caracas y que te apoyan los gobiernos de Estados Unidos, el de Colombia y los sifrinos más ricos de Venezuela.

No es una suposición, tienes pruebas porque te llega el dinero ofrecido, el sifrinaje te visita, te llegan potentes armas de guerra, con balas “pa’ tirar pal’ techo”, y te orientan unos colombianos para construir puestos de defensa y ataque, además de enseñarte técnicas de tortura, asesinato y descuartizamiento que van a ayudar a que te “respeten” por el terror que vas a ser capaz de generar. No, el apoyo del Gobierno de Estados Unidos, del Gobierno de Colombia y de los políticos sifrinos no es una suposición.

Ser malandro jefe implica tener algunos atributos que ayudan. Probablemente, ser a la vez más violento, más dañino, menos culposo y más organizado.

En esa posición es fácil llegar a sobrevalorarte. Puede que sepas que te están utilizando, pero creer que tienes las herramientas para ser más vivo que los sifrinos, porque eres el malo entre los malos.

Ubicados en ese marco, es sencillo entender la prepotencia suicida de los malandros que actuaron en estos días. Pensaban que ese apoyo estaba preparado para actuar.

Lo mismo pasó con los gringos. Les volvió a pasar, porque Leopoldo López los convenció de nuevo de que el país iba a estallar, que sólo hacia falta la chispa y que él tenía el incendio. Lo mismo de 2014, 2017, el concierto de Cúcuta, los drones de 2018 y los plátanos de Altamira.

Aunque cueste creerlo, los aparatos de inteligencia de los gringos, en estos tiempos, hacen daño por persistencia, pero no por inteligencia.

¿Ustedes recuerdan que durante los años 2012 y 2013 había constantes rumores de visitas de López a la 905? Yo lo recuerdo. Es una pieza de información que me ha mantenido en alerta frente a lo que se pudiera estar cocinando allí.

Un alerta similar me produjo, al inicio de enero de 2014, un nota de la revista colombiana Semana, en la se anunciaban los conflictos a estallar ese año. La revista, sorpresivamente, y sin aportar dato probatorio alguno, colocaba a Venezuela como uno de los escenarios de conflicto.

Sabemos que en febrero de 2014 López dirigió las acciones violentas y que esa violencia presentaba características no registradas en Venezuela. Se sustentaba en malandros, tenía cuerpos de choque entrenados para atacar a la policía, habían organizado a su favor a las empresas noticiosas y habían adquirido la estética paraca, lo que explicaba el dato manejado por Semana.

El López se había hecho pran, uno de esos pranes que compran el pranato.

El jefe malandro de la 905 seguro pensó que su maldad era suficiente para no dejarse utilizar y tirar, pero la verdad es que la maldad del barrio puede ser muy mala, pero por lo regular es bastante ingenua. En cambio la maldad de urbanizaciones con egresados de Harvard, esa sí que es tenaz y cuenta con títulos, abogados, representantes y senadores demócratas y republicanos. Al final lo usaron y lo tiraron como a un cartucho quemado.

Freddy Fernández | @filoyborde