Bolívar en el punteo y ritmo de un andaluz

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David Morales trae con su obra toda la gracia de Andalucía desde un Bolívar que celebra y baila.

> Con Bolívar representado por este maravilloso bailador de flamenco se manifiesta la grandeza de la Gesta de Carabobo desde la mirada de un andaluz

Los días 24 y 25 de julio se presentará en el Teatro Teresa Carreño David Morales “El Bailaor”, con su obra Invicto, como homenaje a Bolívar y a la Batalla de Carabobo en su bicentenario. Su presencia en el país ha revolucionado a los amantes del flamenco por su compromiso y poética para expresar desde su trabajo propuestas libertarias, por ello conversamos con él para conocer su respeto por Bolívar y su pasión por el baile.

Para la libertad

—¿Desde tu pasión por el flamenco y su espíritu de libertad, cómo dialoga tu poética del baile con la Batalla de Carabobo y la hazaña de Bolívar?

—Invicto para mí es una celebración desde la libertad, desde el personaje de Bolívar. Anteriormente representé a Bolívar desde las cartas de amor entre él y Manuela y celebré al amor. En Invicto celebramos la libertad con Bolívar en Carabobo. Libertad que alcanzó y dejó para Latinoamérica y el mundo. Sabemos que Bolívar gustaba de bailar antes y después de las batallas, que era un ser alegre. Esta obra está cargada de momentos dulces, románticos, letras maravillosas, referencias a Carabobo y a la libertad. Vengo del flamenco tradicional y tengo mucha relación con lo tradicional venezolano, con el tambor y el joropo.

Creo que el mundo africano, ese ritmo y esa sangre en el cuerpo tienen que ver con el flamenco y esa mezcla de culturas judía, árabe, cristiana, el mundo gitano y el andaluz tiene mucho que ver con la música venezolana.

Para mí es un momento de libertad estar en el escenario y bailar, es cuando más libre me siento. Cuando pienso que ese espacio es mío y no me lo quita nadie. Cuando bajas vuelves a ser una persona normal con tus rutinas, pero el momento en el escenario es el momento de verdadera libertad.

La formación

—Háblanos de tu escuela, ¿cómo la expresas?

—Soy muy de Antonio Gades, de Manolete, de Farruco de los antiguos. Me considero del flamenco tradicional del menos rancio decimos nosotros, del añejo. Soy fan de Camarón de la Isla, del genio de la guitarra Paco de Lucía. Me gusta escuchar todo tipo de música y el baile tradicional. Soy muy ortodoxo, tengo amigos que bailan contemporáneo, soy más tradicional. Intento enseñar a mis alumnos y los voy encaminado en lo que yo sé hacer.

Cuando comienzo, no hay métrica, ni estructura como hoy día que se baila. Hemos aprendido con un ritmo y me gusta conservar eso, con bandola, guitarra, piano, pero me gusta cuidar y respetar el flamenco desde el sentido que lo entiendo.

—¿Cuál es tu aporte al baile flamenco?

—Quiero que el flamenco vaya abriendo caminos como hicimos con Lorca Norte. Allí contamos la homosexualidad de García Lorca en un espectáculo muy atrevido, luego hicimos Amor y libertad de Bolívar, yo creo que mi aporte al flamenco es la provocación, que se vea un espectáculo que guste, y el público se lleve un mensaje de libertad.

El Baile contra el Poder

—¿Cómo se comporta el flamenco ante el poder?

—Hubo una época muy importante del flamenco protesta en los años 70 en España, cantaores que fueron políticamente muy peleones Meneses, Cabrero, cantaban fandangos contra el régimen, el reinado. Fue un momento bonito. Era la caída de la dictadura. Ahora el flamenco está muy libre y defiende las libertades.

—Desde que llegaste al país, ¿qué nos puedes comentar de lo que ves en la gente?

—Vine en 2016 y había guarimbas, drones contra el presidente, y luego vino la Constituyente. Veo al pueblo de Venezuela echado pa ‘lante, que tira. Cosa que se admira mucho. Un pueblo luchador trabajador y culturalmente muy preparado, es un país que lleva a Bolívar en el morral, que siempre tiene un libro en la mochila, que nunca ha parado haciendo cosas, creando, luchando para que la cultura esté viva.

—¿Cómo conjugas tu visión entre lo familiar y el arte?

—No doy un paso sin consultar con mi esposa, con mis hijos, mi hermano y mi madre. Ahora me acompañan mi esposa y mis hijas,visitaremos algunos lugares con los amigos y músicos para sentir al país un poco más.

—Después de Invicto ¿qué?

—Te voy a dar una primicia. Estamos pensando hacer a Franco durante la dictadura en la frontera de Gibraltar en 1969. Los atropellos y la realidad de muchas familias que quedaron en la línea con hijos de un lado, padres de otro que se encontraban entre una y otra frontera. Se comunicaban gritando con frases como “papá me casé”, “mamá nació tu nieto”. El flamenco tiene mucho de libertario y queremos desde nuestro trabajo representar el espíritu de los quedaron en la línea y tras las rejas.

José Javier Sánchez / Ciudad CCS / Foto Jacobo Méndez