LA ARAÑA FEMINISTA | En defensa del lenguaje inclusivo

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Combatir la invisibilización de lo femenino en el lenguaje sigue siendo tarea pendiente del feminismo. Después de una lucha milenaria, las mujeres seguimos enfrentando el lenguaje androcéntrico. Un lenguaje machista que nos invisibiliza y parece normal utilizar el masculino genérico. No podemos olvidar que “lo que no se nombra no existe”. Un ejemplo cotidiano, puede transcurrir en una reunión escolar, siempre comienza así:” Buenos días señores padres y representantes, bienvenidos” y las madres, que seguramente, serán la mayoría presentes en la reunión, ¿dónde están? Aquí lo femenino se borra, está ausente. No faltará quien afirme: “Al decir todos los presentes”, se está incluyendo también a las mujeres.

–No es así– el lenguaje será inclusivo o no será.

Continúan prácticas androcéntricas y patriarcales relacionadas con un lenguaje no inclusivo y machista; en los textos educativos, publicidad, medios de comunicación, en los discursos políticos y en todas partes.

El lenguaje machista es invisibilizador de la mujer, por lo tanto la expone a la discriminación y a la subordinación social.

La utilización de la letra “e” es una opción, del lenguaje inclusivo, representa un género neutro que no es femenino ni masculino. Esto empieza a desatar mucha polémica. Las mujeres hemos defendido el lenguaje no sexista e inclusivo. En mi opinión, no creo correcto utilizar ese lenguaje para nuestra condición femenina, seguiremos siendo “nosotrAs”.

«Todos, todas y todes”, “niños, niñas y niñes”, “hijos, hijas e hijes”. Colocar la “e” es hacer visibles a otras identidades sexuales, incluyendo las personas no binarias, invisibilizadas por años.

“La RAE, contra el lenguaje inclusivo: la “e” es innecesaria y chicos también las incluye a ellas”. La ausencia de presencia femenina en la Real Academia no es solo injusta, anacrónica e inapropiada, también tiene consecuencias.

Hubo que esperar la 23ª edición (del 2014) del diccionario para que se eliminaran significados como “débil, endeble” asociados a lo “femenino”, y se admitieran términos adaptados a la realidad social, como “presidenta”. Pero el diccionario continúa recogiendo definiciones sexistas; sonado es el caso de la histeria “más frecuente en la mujer que en el hombre”, dicen todavía, contra todo criterio médico. En su cuenta de Twitter el otro día parecían avisar de la próxima incorporación de un significado incorrecto para la falacia “hembrismo”. (Fuente: Diario Español Digital 15/12/2020)

Recientemente la Asamblea Nacional aprobó en primera discusión la Ley sobre la Promoción y Uso del Lenguaje con Conciencia de Género. Al respecto, la comunidad LGBTQ y otras identidades de género aseguran no verse representadas en la Ley, aspiran una verdadera inclusión.

Ciudad CCS / Carmen Hernández