LETRA DESATADA | Realidad

Mercedes Chacín 

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Perro mundo. Relató el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, en sesión ordinaria del martes 20 de julio pasado, que Juan Guaidó hizo una especie de concurso de credenciales para elegir a la “empresa” de mercenarios encargada de cometer el delito de magnicidio en Venezuela. Una de las concursantes es la misma que hizo el trabajo en la humanidad de Jovenel Moïse, presidente de Haití. Cumplió su misión, pues.

Eficientica la empresa. Uno lo oye y no lo cree. No porque creamos que Jorge Rodríguez miente, sino porque es increíble que en el planeta en que vivimos, año 2021, se firmen contratos para matar y encima, si el trabajo no se hace, se les pueda demandar “legalmente” por incumplimiento del mismo. Atrás quedaron los sobres entregados en un banco, con efectivo dentro, en una calle oscura en cualquier ciudad del mundo, donde el sicariato se precie de ser eso, una actividad despreciable que debe cumplirse con sigilo, porque es un delito. Esa “macabra realidad” (que más bien parece un guión de una serie sin tetas ni paraíso), sucede en los centros comerciales de Miami, dijo el diputado Rodríguez. “Paren el mundo que me quiero bajar”, dijo Quino a través de Mafalda. ¿Cuántos se quieren bajar conmigo?

Caracas y Bolívar. La autopista Francisco Fajardo en justicia, ahora se llama Gran Cacique Guaicaipuro. En estos días escuchamos mentarla así, a la muñeca que habla en el GPS del gran dictador moderno, Gugle, cuando dijo: “En 500 metros tome la autopista Gran Cacique Guaicaipuro”, con voz anticlímax de robot insensible. El cumpleaños 454 de Caracas la recibe vestida de colores y de patria. Colores escogidos por decenas de muralistas que recorrieron con su imaginación cientos de metros cuadrados de paredes engalanadas de blanco para la ocasión. Un Negro Primero con lentes de sol te asalta desde el centro cultural de la ciudad, en los alrededores de la Estación Bellas Artes del Metro. Dibujos indígenas con colores tutifruti nos muestran una vista distinta camino a La Guaira. Soles, caballos, niños y niñas, mujeres, hombres, animales, árboles, Miranda, Josefa Camejo, José Gregorio Hernández, banderas tricolores, tambores, flores y estrellas, siempre escoltados por el sello de Carabobo Bicentenario donde Simón Bolívar, que cumple mañana 238 años, blande su espada libertaria.

Caracas está de fiesta, en permanente lucha contra la pandemia, para decirnos que otra ciudad es posible. La XII Feria Internacional del Libro de Caracas, nos reencuentra en una ruta rumbera por el aniversario de la ciudad. Una ciudad acosada por el mal endémico del impenitente mantenimiento, este año bicentenario, al igual que a los muralistas, convocó a distintas instituciones del Gobierno Bolivariano a completar una tarea solicitada por el presidente Maduro, para que la ciudad natal del Libertador desempolvara lentejuelas y satenes y, cual fantasmas en cementerios rumberos, cientos de personajes adosados a las paredes nos acompañen día a día en un país que lucha por alcanzar “la mayor suma de felicidad posible”. ¡Feliz cumple, Simón! ¡Feliz cumple, Caracas! Sigamos.

Mercedes Chacín