ARTE DE LEER | Poética tuky o el lumpen “flow” de Luis Alejandro Indriago

Ricardo Romero Romero

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Tuky o tuki tiene varios significados. En Venezuela suele designar a una tribu urbana asociada, según ciertos entendidos, a “marginales”, al malandraje, la fechoría y al mal gusto. También designa a un individuo terrorífico, amenazador y que además viste con ropa “muy costosa” made in USA. Para no darle mucha publicidad a las grandes marcas, algunos de los atuendos de un tuky promedio los podemos observar en deportistas estadounidenses, del básquet, por ejemplo, de los cuales ellos suelen ser imagen.

Se afirma que tienen un comportamiento simiesco, ordinario, grotesco, de gestos violentos y que su vehículo preferido son las motos de baja cilindrada. Su vocabulario suele estar enmarcado en una jerga maleante, supuestamente porque todos ellos, o en su mayoría, son pandilleros.

Sin embargo, hay una estética que “fluye” bajo los episodios de la voz versada:

Tu belleza reina en los recovecos de este arrabal
donde solo suben zamuros
pendientes de soplarme el bistecs

Tu falda se menea como hamaca
para el dormitar del fuego
regálame un beso que me rasque como anís cartujo
donde se nos pierda el Manual de Carreño
y nos faltemos los respetos en el placer
del baile erótico de la salsa baúl

Te montaría un rancho lleno de carricitos
te soltaría la perrera entera
por ese cuerpo de odalisca con pantalones rojos

Luis Alejandro Indriago (1) se asume como sujeto de clase, bajo una lírica rebelde en Poética tuky (2), obra breve publicada por la editorial La hoja de la calle, donde el flow callejero se abre paso entre la literatura de aires citadinos y el realismo salvaje que se expone contra cualquier canon académico:

Defiendo la palabra pobre
que levita en las noches de los charcos
Desgarrando sonrisas en ceños desesperanzados

Indriago es de un “lumpen” distinto al que Carlos Marx describe en El 18 brumario de Luis Bonaparte. Luis Alejandro pertenece al “poetariado”:

Defiendo la palabra amarillenta del barrio
que se alimenta solo de errores ortográficos
conjugando las lágrimas con los sueños
esperando ser atendido en un hospital

Defiendo el verbo que es mar rutinario
renovado en cada lamento
con que se enjuagan las verduras
            para el almuerzo de la unión

Para el juglar tuky, la poesía está en todas partes, desde que se levanta de su cama hasta que sale a la calle a “batirse” por el todo, de un ser que quiere pasar de sobrevivir a vivir, de ver a su querida ciudad Caracas con una mirada distinta a la tipificada por la violencia. El tuky ama con fuego y honor:

Desenrróllame la lengua
Para liriquiarte los romances medievales
al estilo caraqueño
Las aguas lamen historias de asfalto
            restriegan las heridas
El poema llega con el subterráneo
La poesía es el rayo eléctrico que produce el tren

Julia llama

El poema está terminado

Ricardo Romero Romero | @ItacaNaufrago

(1) Luis Alejandro Indriago 1995 (Caracas-Venezuela, 1995). Su infancia se desarrolla entre los bloques de Propatria y del 23 de Enero. Ha realizado diversos talleres literarios teniendo como tutores o guías literarios a maestros de la talla de: Rafael Cadenas, Juan Calzadilla, Ximena Benítez, Astrid Lander y otros. Ha participado en Ferias del Libro de Caracas, Ferias Internacionales del Libro, Festival Otro Beta, Festival El Convite, Festival Suena Ccs, llevando su poesía hasta los terrenos del perfomance y la puesta en escena. Actualmente estudia filosofía en la UCV y sigue estudiando el vocablo joven del caraqueño, el lenguaje “boleta”, el lenguaje “tuky”. También imparte talleres literarios y difunde cultura.

(2) Poética tuky. Editorial La hoja de la calle. Colección Poesía. Edición digital, 55 páginas. 2021 Descárgalo gratis: https://www.lahojadelacalle.com/poetica-tuky/