MICROMENTARIOS | Nos falta un verbo

Armando José Sequera

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Los hispanoparlantes contamos con el verbo mentir para señalar la acción de decir mentiras, pero no hay ninguno para la de decir la verdad. ¿Reflejará esto, entre nosotros, una mayor tendencia a una que a la otra?

Ojo, no me refiero tan solo al español que hablamos en Venezuela sino a la lengua usada tanto en España como en la mayor parte del continente americano.

Es curioso carecer de un verbo que indique que somos veraces. ¿Será que nunca lo hemos sido? Me llama la atención este asunto porque, hasta dónde sé, el lenguaje es un reflejo de quiénes somos y cómo somos. Y, si creamos un verbo para la acción de decir mentiras, ¿por qué nunca forjamos el que refleje la acción opuesta?
No soy lingüista, así que ignoro si esta ausencia también se detecta en otros idiomas, ni si el origen de la carencia se halla en el latín. Solo espero que ese verbo faltante no indique entre los hablantes del español una carencia absoluta de veracidad.

El tratado filosófico más breve del mundo

En japonés existe una palabra que ignoro si la hay en otras lenguas, pues su significado requiere –al menos en español–, de varios vocablos para ser expresado. Dicha palabra es mujo. La misma hace referencia a que nada en la vida es permanente, a que todo cambia. Podría decirse que es el tratado filosófico más breve del mundo, ya que está contenido en apenas cuatro letras.

Palabras sin rima

Hay palabras en nuestro idioma que, como lobos solitarios, carecen de pareja con la cual rimar y constituyen una rareza del idioma. Muchas son de uso común: ágata (nombre femenino y de diversas variedades de cuarzo); júpiter; árbol; indio (su rima con amerindio no cuenta, ya que es un término derivado de ella); y lápiz (igual que indio, su rima con portalápiz tampoco cuenta).

Para lograr que rimen, hay que reducirlas al diminutivo o hacerlas crecer con un aumentativo. Pero hay genios del idioma que las hacen rimar en un poema. Un autor anónimo cambió la acentuación y escribió: Estaba la virgen Maria / debajo de unos arboles, / comiéndose unos platanos / junto a los dos doce apóstoles.

A Francisco de Quevedo lo retaron a componer una cuarteta en la que hiciera rimar la palabra lápiz. Hela aquí: Al escribir con mi lápiz / he cometido un desliz. / Resulta que he escrito tápiz,/ en vez de escribir tapiz.

Armando José Sequera