Bloqueo deportivo

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Ni en la cuna helénica de las Olimpiadas existió la pureza deportiva. Nacieron para simular la guerra sin necesidad de matarse. Es, como la política, la guerra por otros medios. Aquellas almas que consideran impoluto al deporte, pregunten su opinión a las mafias de Chicago, la Cosa Nostra o a la misma FIFA. Ya Venezuela sufrió los efectos de ese bloqueo  cuando el Gobierno de Guatemala impidió la entrada a la representación de las pesas. Los boicots olímpicos fueron moneda corriente durante la Guerra Fría. En las disciplinas donde los jueces hacen la diferencia, no tenemos vida. En halterofilia, la medalla de plata se aseguró sin dejar pizca de duda. Cuando Julio Mayora se la dedicó a Chávez en su cumpleaños, ningún árbitro podía ya hacer nada. A las redes solo les quedó destilar su hiel.

EARLE HERRERA