LETRA DESATADA | 45 años en clave de crónica

Mercedes Chacín

0

La noticia del vil asesinato de Jorge Rodríguez, el 27 de julio de 1976, secretario general de la Liga Socialista (LS), en las mazmorras de la policía política de la IV República, me la dio mi hermano Pedro Chacín en Altagracia de Orituco. Pedro era estudiante de la Universidad de Oriente y militante de la Liga Socialista. Se enteró creo que por radio, no recuerdo, lo cierto es que me dijo muy impactado que Jorge era muy joven, apenas 34 años. No podía saber Pedro que él moriría, también joven, 17 años después. Para homenajear a ese hombre hecho de lealtad fuimos convocados el domingo pasado al Teatro Junín en el centro de Caracas. Lo que allí vimos y oímos fue una ristra de amor, compromiso, música y poesía. Le tocó abrir la seguidilla de talentos a Cecilia Todd con Guillermina, la de “pusieron preso a tu marido”, original de Aquiles Nazoa, musicalizada por Simón Díaz.

Narró Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, el porqué de esa especie de contrapunteo puesto en escena, que permitió que en menos de una hora 9 voces, diversas y hermosas, y un guitarrista se hicieran presentes en coro solidario en un homenaje impecable, cálido y “barredor de tristezas”, como diría Silvio Rodríguez. Así nos enteramos por qué Cecilia Todd cantó Guillermina y por qué José Delgado interpretó Fiesta y Lucía, ambas de Joan Manuel Serrat.

Fiesta y Lucía “arrullaban” a Jorge de Jesús y a Delcy Eloína en aquellas noches en las que la casa de los Rodríguez Gómez cobijaba a la familia entera. “Yo sentí eso como un mandato y por eso mi hija se llama Lucía”, confió el hijo mayor de Jorge Rodríguez.

Guillermina también era de sus preferidas y la “banda sonora”, que escuchamos esa noche, de la vida de aquel joven lleno de sueños, se nos antojó cercana.

Por eso recordé que en febrero de 1976, unos meses antes del asesinato del caroreño, fue el año del tricentenario de la fundación de Altagracia de Orituco y por eso se celebraron los primeros carnavales turísticos en mi pueblo. Fueron fastuosos y no hubo barrio ni lugareño que no participara en la “Fiesta”, en la que “el noble y el villano, el prohombre y el gusano bailan y se dan la mano, sin importarles la facha”. En esa andábamos mi hermana y yo detrás de una carroza cuando nos encontró Pedro alarmadísimo desde sus 18 años y nos cantó Fiesta, completica, una “canción foro” que me marcó para siempre, mientras nos prohibía (absolutamente) andar en cualquier comparsa carnestolenda.

A los héroes se les recuerda sin llanto y Para la guerra nada de Sara González y Martha Gómez, en las voces de María Antonieta y Lionel Ruiz nos trajeron a Cuba y Colombia. Los Primera, Alí Alejandro y Sandino, con canciones encendidas, Junturas, Yunta y Me lo contó Canelón dijeron “iremos cortando flores para llevar, iremos tocando puertas hasta llegar” con la fuerza y verbo irreductible del Cantor del Pueblo. Omar Acedo nos trajo a Chávez y la poesía de Gloría Martín en la Tonada de Jorge Rodríguez terminaron el dibujo musical de un hombre que será recordado por su valentía y lealtad. Gracias por esa ración de amor y poesía. Sigamos.

Mercedes Chacín