Los 15 boleros para Dayón (2)

Humberto Márquez

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Escoger los 7 boleros que faltaron en el Dayón Survey es prácticamente una misión imposible, salvo que lo dejemos al azar, y como quien barajea un mazo de cantos e inspiraciones sentimentales, la suerte bota Cantando quiero decirte lo que me gusta de ti, de Cuto Estévez, en la voz de Alberto Beltrán. Entran en pizarra Arráncame la vida, el tango mexicano por ser de Agustín Lara y de mis favoritas del sur, Malena porque ella canta el tango como ninguna… “Y en cada verso pone su corazón / A yuyo (Marihuana) del suburbio su voz perfuma / Malena tiene pena de bandoneón / … Cuando se pone triste con el alcohol”. De Lucio Demare y con versos de Homero Manzi.

La cuarta carta, quizás el más poético de los boleros Los aretes que le faltan a la luna, de José D. Quiñones… y el quinto de la suerte, Quizás quizás quizás, de Oswaldo Farrés, se cuela como respuesta del cómo, cuándo y dónde; porque el de Ernesto Duarte, Dónde estabas tú, dónde, va de calle porque fue cortina de mi programa de tv “Qué hago yo aquí”.

Y aquí llega el momento más indeciso porque queda cupo solo para dos. Sin duda alguna, por la cercanía del cumple de Chávez, el suyo preferido en actos diversos, Frenesí, un chachachá de letra sugerente y precisa “Bésame tú a mí… Bésame igual que mi boca te besó / Dame el frenesí / Que mi locura te dio… Quién si no fui yo / Pudo enseñarte el camino del amor / Muerta mi altivez / Cuando mi orgullo rodó a tu pies…”. Y para cerrar los primeros 15, Obsesión, de Pedro Flores, con esos versos matadores: “Amor es el pan de la vida, amor es la copa divina, amor es un algo sin nombre que obsesiona a un hombre por una mujer”.

Lo titánico de una limitada selección de boleros como ésta, tan arbitraria y azarosa, es que más allá de los cantos, son igual de importantes los compositores. Por eso en estas líneas que quedan le sale a Luis Marquetti, quien me impresionó por primera vez con Plazos traicioneros, pero hace 7 años conseguí Desastre, en los días de una conquista que me estremeció el piso… y hace 3, desastre fue.

Humberto Márquez