Punto de quiebre | Rechazan a los criminales apestosos de la Cota 905

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Algunos de los “socios” del Koki que estaban huyendo ya fueron abatidos.

Muchos hampones hasta no hace mucho daban la vida por conocer a los temibles criminales de la Cota 905 y varios de ellos lo lograron al presentarse al sector a ofrecer sus servicios como sicarios, luceros, gariteros o lo que fuese. El pago era en dólares, pero más que el metálico lo que parecía importar era “el cartel”, “el caché”, de trabajar con el Koki.

Pero eso era antes. Antes de que la policía se decidiera a caerles en sus madrigueras, antes de que el Koki, el Vampi y el Garvis salieran huyendo despavoridos al ver que los agentes policiales estaban mucho mejor preparados y no les temían a los fusiles que portaban, y abandonaran a su suerte a decenas de sus subalternos, muchos de los cuales se enteraron de la traición segundos antes de que varios pedazos de plomo se le metieran por distintas partes el cuerpo.

El verdadero jefe del grupo narcoparamilitar era el Vampi, pero el Koki era el más mediático. Le encantaba tomarse fotos y subirlas a las redes y eso lo hacía desde que su compinche de sangre, droga y secuestros era el Pollín (delincuente ya fallecido). Se tomaba fotos con jean y franelilla, bermudas y franelilla, sin camisa y eso sí, casi siempre con un vaso de licor en la mano y en la otra una granada, y una pistola al cinto.

Pero todas esas fotos están ahora en manos de la policía, como también están muchos de los fusiles de la banda y por lo menos cuatro decenas de sus seguidores, sin contar las dos decenas y pico que ya no están en este mundo.
El caso es que la mayoría de las bandas criminales pusieron sus bardas en remojo y ya nadie quiere fotos con el Koki, ni con ninguno de los choros de por aquellos lares. Son vistos ahora como los propios apestosos errantes que deambulan de un lado a otro en busca de asilo, de alguien que les dé un ladito.

La tía Felipa me aseguró que si ellos traicionaron a sus subalternos y los abandonaron a su suerte, a los líderes les pagaron con la misma moneda porque sus jefes de la oposición y los narcoparamilitares colombianos que los entrenaban ahora ni les atienden los teléfonos, y dícese en el barrio que parece que hasta los bloquearon.

Y, para rematar, tanto el Koki, como Vampi y Garvis saben que no pueden estar aceptando cualquier ayuda así como así, pues no olvidan que el Gobierno puso precio a sus cabezas (y un precio tentador… en dólares) y que pudieran ser traicionados incluso por una banda “amiga”.

Si hasta el momento no los han vendido –aseguró la tía Felipa– es porque no está muy claro cómo será el mecanismo para el cobro de la recompensa y ante quién debe reclamarse y, sobre todo, qué garantías tendrá el denunciante, no solo de que en efecto le pagarán, sino de que no lo van a meter preso.

Como palito’e romero

Y en medio de este desespero se impone en los fugitivos la “Ley del Sálvese Quien Pueda” y cada cual intenta romper el cerco como puede, pero el cerco ya no es solo las adyacencias de la Cota o El Cementerio, sino el Distrito Capital, el estado Miranda y otros estados cercanos.

Dos de ellos lograron meterse en las residencias que están en Fuerte Tiuna, pero como la gente anda pilas, los denunciaron y los agarraron. Eran una mujer a quien le decían la pelúa y que fue muy famosa en las redes porque salía con cara de mala portando un fusil, y un hombre. Igualmente, dos amigos de ellos fueron detenidos ese mismo día en Macarao.

Y en medio de la corredera, los narcoparamilitares se enteran que había tremenda plomazón en Petare, pero cuando estaban a punto de alegrarse, les llega la noticia de que fue como en la Cota y que al menos 19 delincuentes resultaron muertos.

Y en Carrizal, sector Potrerito II, el martes 13, día peligroso, vieron a varios sospechosos y luego de un tiroteo dos de ellos quedaron en el pavimento, uno era conocido en la Cota como el Chichón.

Y ese mismo martes 13 la policía de Miranda abatió a otro de los malandros de la Cota en el sector Los Sapitos de Caucagüita, y tres días antes habían muerto tres en la ciudad de Los Teques.

Otro de los antisociales de la Cota caído días después de la toma del barrio fue Oscar El Llano, quien siempre salía en fotos exhibiendo fusiles y pistolas. Lo detectaron en Macarao y al resistirse recibió varios balazos. Ese mismo día pillaron en El Valle a El Chino y también murió en un tiroteo.

Por San Agustín vieron a varios sujetos con morrales y de inmediato llamaron a las autoridades… Luego de una persecución, tres de ellos fueron detenidos. Eran de la Cota 905.

En una zona montañosa de Tanaguarena, estado La Guaira, precisaron a varios sujetos sospechosos y estos esgrimieron fusiles para enfrentarse a la policía. Tres de ellos fueron abatidos. Según las informaciones halladas en sus celulares, pertenecían a la banda de la Cota 905.

Ciudad Ccs / Wilmer Poleo Zerpa
Puntodequiebre.ccs@gmail.com