EstoyAlmado | El remate de Monómeros

Manuel Palma

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Lo que está por ocurrir con la empresa Monómeros es una tragedia descomunal. La empresa la intentan quebrar para luego venderla al narcotráfico colombiano, según lo confiesa un exdiputado del anterior periodo legislativo encabezado por Guaidó. El desfalco en la empresa es tan descomunal que desde Estados Unidos gestionan para que Citgo sea manejado temporalmente por el Banco Interamericano de Desarrollo, y así evitar que las directivas imaginarias de Guaidó le sigan metiendo la mano a ese caldo morao.

El robo de Monómeros al Estado venezolano se inició ocho días después de la autoproclamación de Guaidó. Todo comenzó cuando a Ronald Ramírez, presidente de la compañía designado por la revolución, le negaron la entrada a Colombia y la Migración de ese país lo obligó a devolverse a Venezuela. Desde entonces, Monómeros ha estado bajo el autodenominado interinato (o más bien malandrato) y ha sido desafortunadamente desmantelada como cuando pican un carro para venderlo en piezas al mejor postor.

La última marramucia del interinato fue la venta clandestina del 60% de las actividades de Monómeros a una empresa fantasma en Panamá llamada Lion Street Venture. Tras la denuncia del sindicato de la empresa, el contrato leonino se disolvió entre gallos y medianoche. Aún así los trabajadores se mantienen en alerta: denuncian sueldos astronómicos (15.000 dólares) a presuntos asesores que no se sabe quiénes son ni dónde están.

A pesar que la empresa cuenta con personal de mantenimiento propio, los encargados puestos por Guaidó contrataron un servicio externo de mantenimiento con montos sobrefacturados y con menos cantidad de personal.

Es tanta la corrupción en Monómeros que la Fiscalía y el gobierno de Duque presionan para que Guaidó rinda cuentas. Parece que Colombia ya no puede tapar el desastre, pues la empresa está asentada legalmente en el país vecino, y por tanto tiene compromisos fiscales, laborales y económicos. Al interino lo acusan de evadir el tema y esconderse, no quiere aclarar porque el panorama se le oscurece. Ya Humberto Calderón Berti (cuando era embajador de fantasía por allá) lo había advertido: aquella vez cuando le pareció extraño que Manuel Rosales apareciera coleao en una reunión de la directiva de la empresa para revisar cuánto dinero había acumulado. El festín en pleno.

Pero lo más insólito es que quieren rematar Monómeros al narcotráfico. Lo dice el exdiputado opositor José Luis Pirela a los cuatro vientos, aunque la “prensa independiente” lo calle o lo intente meter debajo de la alfombra.

Resulta que esta empresa productora de químicos y fertilizantes se hace atractiva a las organizaciones criminales por el uso industrial del clorhidrato, que sirve para la producción de cocaína. Eso sin contar que en Colombia ya es un secreto a voces que Monómeros le vende urea (usado para procesar la cocaína) a los carteles del narcotráfico.

Decepcionado sobre el tema, otro exdiputado del interinato-malandrato quiere salvar su honra: pedirá en Colombia lo que allá se conoce como un derecho de petición. Algo así como una solicitud legal para que Guaidó dé respuesta pública frente a las autoridades colombianas. Con esa iniciativa, el plazo que la Casa Blanca le había dado al interino hasta el 1 de diciembre, ahora luce más corto. Cortico.

Manuel Palma | @mpalmac