AfroUrbe | San Juan de Curiepe en Catia

Mónica Mancera-Pérez

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Érika Acosta es una caraqueña que honra su familia de crianza curiepera Blanco-Matos, que son de Loyo, oriundos de Birongo y Tacarigüita, en el estado Miranda. Su abuela, Alejandra Matos, y las hermanas Pilar, Aquilina, Margarita y Blanco son sus tías que la han apoyado siempre. El padre de su hija Limonta Rivero, todos son Curiepe… Así surgen los brazos que conectan a una familia de Curiepe a la Caracas AfroUrbe.

Esta conexión es fruto de las migraciones de la diversidad de pueblos de estados de la región central, oriental y andina de nuestro país a la capital. Esta dinámica hace que Caracas sea insurgente, sea Caribe, sea AfroUrbe. Por lo tanto, estas culturas confluyen, estas identidades nuestras se extienden y se revitalizan para dar continuidad al quehacer de sus poblaciones natales.

Érika Acosta como docente, bailadora, cantadora, hija, amiga, madre, uneartista, extiende en la AfroUrbe un trabajo como investigadora de lo afro, además que le gusta socializar mediante la realización, el reciente 25 de julio, el San Juan de Curiepe, en Catia.

Curiepe es el primer pueblo de negros y negras libres en Venezuela. Esta población data de 1721. Ese año, Curiepe es fundada por Juan del Rosario Blanco, hijo de una blanca y un negro. Curiepe, tal como indica la profesora Beatriz Aiffil, es un pueblo que se hizo a sí mismo, buscó su territorio, sus negros viajaron a España para reclamar su territorio. Y así lo lograron.

Ese pueblo, hecho cumbe, desarrolló sus manifestaciones, de las que podrán saber a plenitud a través de la Cátedra Libre «Juan Pablo Sojo», de la Unearte. Lo que sí les puedo comentar es que una de sus máximas expresiones es la de San Juan Congo, ese Juan negro que celebran a la par de San Juan Bautista, ese santo blanco, fruto de la imposición de la colonización. San Juan Congo, en cuya denominación se expresa el gentilicio africano, el gentilicio cimarrón.

Ese San Juan es el que se impulsa por segundo año consecutivo en Catia, la parroquia Sucre, expresión surgida en pandemia impulsada por la profesora afrocolorá, Érika Acosta y realizada en equipo y en comunidad por: los curieperos en Caracas, Jeanniel Gómez, Esael Cobos, Alberto Gutiérrez, Ever Monterola y su familia; la comunidad del Movimiento Pedagogía Insurgente, conecta con el Parque «Alí Primera»; el Museo Universitario «Jacobo Borges», de la Unearte, que presta sus instalaciones; los Negros Libres son hermanos músicos, familia unida en el ser expresión de la negritud libre y empoderada; los hijos de San Juan son los curieperos pertenecientes a la Sociedad de San Juan Bautista y los integrantes de la Asociación Civil Hijos de San Juan, que viven en Caracas, pues la mayoría hace su vida laboral en la AfroUrbe.

Cabe destacar que el Movimiento Pedagogía Insurgente surge a través de un movimiento político, social y educativo de Catia. Las docentes que trabajan desde la cultura en Catia formaron un equipo que lo lidera María Carmen Vega, Iris Parra, Margot Oyarvides, las hermanas Acosta, entre otras, a fin de formar a los chamos y las chamas en el ámbito cultural en todas las parroquias, circuitos en Catia. Los profesores José “Rufinito” Palacios y Jesús Paiva forman parte de las clases abiertas de culo e’ puya en San Agustín, que están prestos al movimiento impulsado en Catia con el tambor curiepero.

Esta propuesta curiepera en Catia transmite la fuerza de los loangos, de acuerdo a la profesora Érika Acosta, fueron los que más llegaron a Curiepe. “Tal es el caso del maestro Juan Rivas, quien fue el último que vivió y habló la lengua loango, hay tonadas y cantos que se mantienen como Malembe tuaité, que significa Malembe yo no sé. Todo esto a pesar de que hubo esclavizados de todas partes de África”.

“La festividad de Curiepe es una de las más arraigadas, por ser una de las más antiguas. Todavía quedan maestros que están transmitiendo esta cultura como Bernardo Sanz, constructor de tambores, uno de los principales que llevó el tambor mina y el culo e’ puya a la localidad de Curiepe y se encargó de transmitir esto a Fortunato Piña, Fruto Alcides Llamoza; todos estos maestros se conformaron y cada uno de ellos junto con sus familiares tienen sus diferencias al tocarlos, al cantarlos. Sanz, de Tacariguita trasladó el tambor a Curiepe, se pasó a Birongo, Curiepe, Acevedo, Caucaugua, Las Martínez, todos estos caseríos que conforman la comunidad barloventeña. La Doña Mercedes ha sido reconocida este año como una de las cantadoras de mina”.

Así, desde Catia, se cuida el arraigo que tiene esta expresión, los códigos del pueblo de ejecución como en el canto y el toque. Es allí, sigue la profesora Acosta, donde quienes conforman el Grupo Cultural Negros Libres: “Están haciendo aportes, entonces, se unieron para hacer esta festividad en la urbe, para que sepan qué están haciendo los cultores, maestros, profesores músicos y los hacedores de cultura en Caracas, con el fin de multiplicar la información y más en la pandemia y con todo el bloqueo”, para así situarnos en nuestra espiritualidad, de constituir un movimiento san juanero de Curiepe en Catia, convertirlo en tradición y que sea un hecho permanente en la parroquia Sucre.

Estamos presentes, desde Herencia acompañamos este impulso de una comunidad que lleva generaciones haciendo y extendiendo en la AfroUrbe, el Curiepe mágico y la plenitud del legado del primer pueblo negro libre venezolano.

Mónica Mancera-Pérez | @mujer_tambor