SOMOS LO QUE SOMOS | La galleta de Chávez no ha terminado

Luis Zárraga

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Fue un 13 de agosto de 2008 cuando el Comandante Hugo Chávez Frías, en un Aló Presidente, recibió de un niño una galleta y la comió directo de la mano del infante, causando la admiración de quienes estaban presentes y lo observaban por los medios de comunicación.

Era el programa 308 del espacio del Comandante. Al charlar Chávez con un niño pequeño que se había acercado al presidente durante el programa: -“¡Déjalo, que él viene para acá!”.

-¿Qué tú haces aquí? ¿Qué me traes?

-Galleta…

-¿Galleta? Bueno, dame galleta, pues…

El niño se mete entonces la mano en la boca y ofrece al presidente un trozo de la galleta que estaba masticando, entre las risas del público, Chávez no duda en aceptar el ofrecimiento y comenta luego: “Lo que es un niño, ¿ven? La generosidad… Luego viene la sociedad capitalista y nos enferma de egoísmo. Pero él comparte lo que tiene en la boca”. “Benditos sean los niños”, concluye.

Lo cierto es que Chávez desde los inicios de su gestión al frente del Estado, siempre estuvo pendiente de escuchar a su pueblo y no defraudarlo; y en estos días donde estaría cumpliendo 67 años le recordamos por esos gestos desde la primera magistratura donde estuvo pendiente de sus compatriotas.

Hoy sigue vivo en el trajinar del colectivo de nuestro pueblo, a pesar de los ataques contra el país. Se le recuerda con fuerza. Es su imagen y ejemplo que están presentes. Es el pueblo y sigue vivo en el andar diario de la gente más humilde.

Si fuera por mí “me perdería en esta sabana del estado Apure”, dijo una vez al visitar esa tierra del llano venezolano y con seguridad hoy estará por esos lares recorriendo territorio y vigilando que los gringos no se metan en nuestra patria.

En declaraciones sobre la muerte de Hugo Chávez, Fidel Castro aseguró que el fallecido presidente era “el mejor amigo de Cuba”.

Fue “el mejor amigo” que tuvo el pueblo cubano, escribió en un artículo publicado en la prensa cubana.

“Ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era”, dijo Fidel de quien fue el principal aliado de Cuba en el siglo XXI, en un artículo en el que se despide de Chávez con un “Hasta la victoria siempre, inolvidable amigo”.

Bajo el título: “Perdimos a nuestro mejor amigo”, el líder de la Revolución Cubana explicaba en su texto que la “amarga” noticia del fallecimiento de Chávez fue un fuerte golpe a pesar de conocer “el crítico estado de su salud”.

También destacaba que tuvo el “honor de haber compartido con el líder bolivariano los mismos ideales de justicia social y de apoyo a los explotados. Los pobres son los pobres en cualquier parte del mundo”.

Decía Fidel que la lucha de Hugo Chávez fue la defensa de los pueblos de América Latina y del mundo que han sido víctimas “de la explotación y el saqueo”.

El expresidente también ratificó en su artículo las palabras que pronunció en Caracas el 23 de enero de 1959, 22 días después del triunfo de la Revolución Cubana, cuando afirmó que Venezuela debía liderar “la unión de los pueblos de América”.

“Si queremos salvar a la América (…) si es que queremos salvar la Revolución de Cuba, la Revolución de Venezuela y la revolución de todos los países de nuestro continente, tenemos que acercarnos y tenemos que respaldarnos sólidamente, porque solos y divididos fracasamos”, dijo entonces Fidel Castro en Venezuela y lo rememoró en su escrito del 11 de marzo de 2013.

Al hablar sobre Chávez, Fidel refirió: “Recordaba las veces que bromeó conmigo diciendo que cuando ambos concluyéramos nuestra tarea revolucionaria, me invitaría a pasear por el río Arauca en territorio venezolano, que le hacía recordar el descanso que nunca tuvo”.

Y con seguridad, ambos por allí pululan cuidando de nuestros pueblos. Esa es una verdad inocultable para los detractores del proyecto revolucionario que se deleitan atacando a los pueblos; y estos no se rinden, ni se van a rendir y buscan salir avante como aquella galleta que el niño ofreció al Comandante Eterno, en el año 2008, y que podríamos significar hoy que es la galleta para seguir alimentándonos y que no ha terminado, sino que promete extenderse en el tiempo por los siglos de los siglos.

Luis Zárraga