AL DERECHO Y AL REVÉS | Lecciones olímpicas

Domingo Alberto Rangel

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Que Yulimar Rojas ganara su medalla de oro en Tokio… era de esperar… ella es muy buena y viene marcando récords desde hace años.

Igual se suponía que la reacción de las urracas del Twitter… cuando el equipo de Venezuela ganara su primera medalla… sería negar las dificultades con que por primera vez en décadas… nuestro país… desde que somos considerados exportadores de petróleo… ahora ayuno de divisas… iba a competir.

Luego recularon al darse cuenta del error cometido y comenzaron a repetir al mejor estilo populista… tipo telenovela de Delia Fiallo… que esos triunfos son “de Venezuela”… como si en este país donde lo que abundan son los vuelos gallinescos… todos pudiéramos saltar como Yulimar… o como si todos la hubieran ayudado.

Incluso… algo extraño en quienes pasan por globalistas… urracas quienes recalcaban que Yulimar y el pesista “viven en España”… lo cual viniendo de quienes hasta hace poco le pedían a Trump sanciones contra nuestra economía… lo menos que indica es locura extrema…. o ignorancia supina.

Por ende y conociendo a ese ganado era de temer que la chusma llamaría adulante a cualquier ganador que dedicara su triunfo al presidente o al comandante Chávez. Pero tras veinte años de idioteces… digamos que son gajes del oficio… de ellos desde luego.

Sin embargo de estos Juegos Olímpicos se pueden extraer lecciones importantes.

La principal sería el que con el más pequeño y exiguo número de participantes inscritos, Venezuela está ganando más medallas que cuando llevaban manadas de competidores en número que competía con las cantidades que inscribían potencias deportivas de gran abolengo y riqueza.

Intentando convertir esa realidad en razonamiento recordé cuando esperando un vuelo, conocí unas jóvenes que acababan de regresar de la Argentina donde habían pasado varios meses –a cuenta del presupuesto nacional– como “avanzadas” de una gira del presidente Chávez a ese país austral.

Las chicas se reían contando cómo sin tener nada que hacer, durante tres meses habían ahorrado los viáticos en dólares… comiendo todos los días en el hotel de lujo donde las alojaron por los lados de Bariloche… y sin comprar nada porque hasta para regalos personales alcanzaban los dichosos viáticos… y todo para regresar a Venezuela “buchonas”.

Ya en aquellos años se podía presagiar nuestra futura debacle porque los dólares eran escasos y caros para el común pero muy baratos para los enchufados de entonces.

Como no me causaba risa el cuento de las muchachas… ellas se pusieron capciosas y me preguntaron si yo era de la Disip que aún no había cambiado de nombre. Les dije que no y las dejé porque mi avión salía en ese momento.

Nunca las he vuelto a ver y quién sabe si ahora viven en Miami y han borrado de su memoria aquella ociosidad burocrática en la cercanía de El Calafate.

Bien: definido el marco salvo para los que no quieren entender, queda una lección práctica que puede unir al pasado… con el presente… y el futuro.

Al Dios de la Justicia deben agradecerle las nuevas generaciones que como castigo por el mal comportamiento colectivo… el Gobierno Nacional y todos los otros… estén hoy en la bancarrota… quizás esta sea la única y dura manera para que en el futuro nuestros nietos tengan un país del cual puedan estar orgullosos.

Solo la gran peladera presupuestaria actual explica cómo Venezuela con 43 competidores… gana muchas más medallas que cuando en cada inauguración el equipo nacional olímpico contaba con más de 100 competidores desfilando.

A Tokio solo viajaron “los que deben estar allí” y punto.

Y así los recursos técnicos se concentraron en los potenciales ganadores… o los que han de serlo en el futuro.

Las jóvenes que por accidente conocí en un aeropuerto y que a cuenta del presupuesto o sin nada que las hiciera merecedoras de formar parte de una “avanzada” presidencial… son como los “raspa cupos”… una pequeñez del gran despilfarro que ya desde los años 70 del siglo pasado permitían presagiar el descarrilamiento del tren venezolano.

¡Ojalá y esas muchachonas sean el pasado que no se debe repetir… ni gente como ellas, ni los boliburgueses… bolichicos y enchufados!

¡Yulimar y los ganadores olímpicos de medallas son el presente y viva nuestra ganadora aunque las urracas del Twitter chillen!

Y en cuanto al futuro: digamos que aún está por construirse porque sin cambios reales… aun si se llegase por milagro a levantar en poco tiempo la economía nuestra… más temprano que tarde una sociedad laxa e incapaz de extraer lecciones de sus triunfos y derrotas… volverá a dilapidar recursos… hasta que con o sin sanciones… termine otra vez mendigando y siendo la cómica aquí y en el exterior.

Son “Lecciones Olímpicas”.

Domingo Alberto Rangel