AHORA LOS PUEBLOS | Yulimar es Venezuela

Anabel Díaz Aché

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“Yulimar es una mujer negra, pobre y abiertamente lesbiana”
Ana Cristina Bracho (1)

Yulimar le mostró al mundo la destreza, entrega y disciplina de la mujer venezolana. Venezuela, atraviesa una guerra híbrida, dirigida a caotizar la vida cotidiana de sus habitantes y desestructurar a la sociedad y, por ende, a la familia. En esta guerra, la mayor presión se ejerce sobre la mujer. Debido a las imposiciones de los roles culturales de género, las mujeres deben asumir como su obligación: el cuidado de los niños, niñas, adolescentes, enfermos, adultos mayores y el trabajo doméstico; tareas que se ven seriamente obstaculizadas, por las deficiencias en los servicios como agua, gas y electricidad, los cuales son severamente afectados por el bloqueo económico y el cerco financiero que vive la república.

Un importante porcentaje de los hogares venezolanos tiene a una mujer como jefa de familia, es decir, es la principal proveedora del sustento. Esto en un momento histórico en el que los ataques a la moneda por parte de factores externos han originado la hiperinflación y pauperizado a la sociedad venezolana. El bloqueo les impone lidiar cotidianamente con la preocupación que les causan los altos costos de alimentos y medicinas. Además, la mujer también se ve afectada por la emigración forzada por razones económicas de sus hijos e hijas en edad productiva, muchas veces teniendo que encargarse del cuidado de nietos y nietas.

Pese a todas estas agresiones imperialistas dirigidas fundamentalmente a rendir la voluntad de cambios estructurales en nuestra nación y devolverles el poder a las élites entreguistas alineadas a los intereses estadounidenses, la mujer venezolana luce al igual que Yulimar, irreductible. Ha soportado todos estos obstáculos, sin doblegarse ni rendirse. Del mismo modo que nunca lograron que Yulimar se avergonzara de ser negra, venezolana y chavista, a pesar de la violencia política y simbólica ejercida por la mediática mundial. En su dignidad, va la dignidad de todo un pueblo.

Cuando sostenemos que la vanguardia de la resistencia de la Revolución Bolivariana recae sobre los hombros de sus mujeres, nos referimos a que nuestros Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) tienen un número significativo de mujeres como jefas de calles y comunidades, las pioneras de los consejos comunales y comunas han sido predominantemente las mujeres. Además, las hemos visto mantener la paz en los territorios controlados por sus organizaciones, cuando la violencia quiere imponerse por la vía de la fuerza.

Nuestras mujeres se mantienen en la primera línea de batalla en la lucha contra la pandemia por el Covid-19. Le plantan cara al miedo a la muerte, frente a un virus desconocido, todo por el bienestar de nuestras familias y comunidades. La mujer lideresa, junto a la servidora pública, a la enfermera, a la doctora, a la promotora comunal. Todo este esfuerzo de Estado y pueblo desplegado en la protección a la salud y la vida nos hace hoy gozar de cifras envidiables para la región y el mundo. Frente a esta situación de emergencia sanitaria, se exacerba el fascismo imperialista y obstaculiza la obtención de las vacunas para el pueblo venezolano.

Venezuela nunca ha estado sola en estos 22 años de asedio y agresiones. Cuba, una pequeña isla, que ha soportado por más de 60 años un feroz bloqueo, nos acompaña desde la solidaridad de quienes se reconocen hermanos. El pueblo venezolano ha logrado su mejor actuación en los juegos olímpicos, pese a atravesar por el peor momento de las agresiones imperialistas. Demostrando con hechos la capacidad de las naciones latinoamericanas cuando actuamos de manera cohesionada. Nuestros atletas asistieron a los Juegos Olímpicos Tokio 2020, con el acompañamiento técnico cubano. Este logro alcanzado por Yulimar se debe a que creamos las condiciones para que ocurriera, pues contamos con una mujer que goza de aptitudes excepcionales y con el mejor entrenador del mundo en su disciplina.

Yulimar logra romper el récord olímpico, impone un nuevo récord mundial y establece una marca con una diferencia inaudita. Asimismo, las mujeres venezolanas hemos dado un salto extraordinario, de forma cotidiana, demostrando que tenemos aptitudes excepcionales. Hoy la revolución nos exige, que sigamos el ejemplo de esta joven atleta. Debemos preguntarnos, ¿qué podremos hacer si alineamos nuestras voluntades en función de una agenda común? Nos quedan muchos logros pendientes: garantizar cero impunidad a la violencia machista, crear un sistema nacional de formación en justicia de género, alcanzar la equidad en las labores domésticas y de cuidados, constituirnos en territorio libre de femicidio, alcanzar la paridad en los cargos de elección popular, establecer el diálogo como forma de dirimir nuestras diferencias, entre tantos otros.

Este 8 de agosto, en las Elecciones Primarias Abiertas, las mujeres venezolanas tenemos una oportunidad única para demostrarle al mundo nuestra voluntad de vencer. Sobran las razones para mantener la moral alta. Nuestra victoria es la paz con justicia social, para seguir ejerciendo la soberanía sobre nuestros recursos, territorios y cuerpos.

Anabel Díaz Aché

Fuentes consultadas:

(1) Bracho, Ana Cristina. Una mujer que vuela. Publicado el 3 de agosto de 2021 en Correo del Alba. Disponible en: https://correodelalba.org/2021/08/03/una-mujer-que-vuela/