LETRA DESATADA | Temblores comunes

Mercedes Chacín

0

Sentido común. ¿Por qué repentinamente a mi casa llegan olores, aromas o hedentinas que antes (vivo acá desde hace 23 años) no llegaban? Algunos vecinos dicen que hay prácticas esotéricas, otros hablan de olores inusuales que los obligaron a evitar los “perjúmenes” diversos que por los ductos circulan. Pensaba en eso cuando empecé a sentir que el piso donde vivo se movía. Casi todas las veces que he sentido que la tierra tiembla no ha habido nadie con quien conversarlo y con base en eso decidir qué hacer. Así que, como casi siempre, en lugar de irme a la planta baja, como hace cualquier persona con sentido común, empecé a caminar de la sala al cuarto o del cuarto a la sala sin ningún objetivo. Mientras caminaba sin rumbo, busco el teléfono y alcanzo a leer que el inteligente me avisa que le queda 10% de batería. Como si eso fuera lo más importante (y lo es, no lo contradigo). Eso me hizo pensar que debía cargarlo en lugar de bajar (como haría cualquiera con sentido común, repito). Cuando ya han pasado dos horas del temblor de 4,6 en escala de Richter que tuvo como epicentro Acarigua, estado Portuguesa, ya no es importante determinar si habría una réplica, porque el sentido común, ya se dijo, no me acompaña cuando la tierra bajo mis pies se mueve. ¿Será que para el próximo hago lo correcto? A lo mejor descubro, con el más común de los sentidos mandando, de cuál apartamento salen los novísimos olores que ahora me acompañan.

Burkas. Talibán es sinónimo de horror, terror, fealdad, crueldad, injusticia. Como hace un tiempo ser serbio significaba eso mismo. Después que se nos hicieron familiares las noticias falsas, todo es una duda enorme. Pero sigamos con los talibanes. El diccionario solo dice que un talibán es un “fanático intransigente”. Nunca antes el mundo entero había estado “tan de acuerdo” y conmocionado por unos “fanáticos intransigentes”. “Los talibanes llegaron a Kabul”, más que un titular es la certeza de que algo anda realmente mal en el mundo. No importa si usted cree que fueron los gringos quienes les facilitaron el “triunfo” para salir de Afganistán porque ya no les sirven; o porque perdieron militarmente esa guerra de veinte años. Tampoco importa si es otra de sus “estrategias”, para desde ahí seguir su política intervencionista genocida que solo busca tener el dominio total del mundo. Tal vez se nos escape otro “escenario”, pero poco importa. Uno de ellos o todos juntos convierten en certeza la hipocresía o la indiferencia con la que la “humanidad reacciona” contra las tropelías del imperio estadounidense. Son unos talibanes de habla inglesa. No hay forma de dejar de pensar en mujeres con velos presas en sus casas. Que el mundo entero (entero) esté horrorizado por el horror no importa. No sirve de nada. Ahí está Biden diciendo estupideces, porque en el mundo ya nos acostumbramos a oírlos. Los talibanes son un horror para la humanidad. Fanáticos intransigentes, dicen que son. Y lo son. Pero los terrícolas nos entretenemos con los escenarios donde el común es el imperio. Y las burkas y el horror que viven las mujeres afganas nos hacen llorar de impotencia y de vergüenza. ¿Algún escenario es bueno para esas hermanas? Algo bueno tiene que pasar. Sigamos.

Mercedes Chacín