Tres en 1 | Morella Jurado. El Ministerio de la Cultura es un ministerio gaseoso

Roberto Malaver

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Revele su rollo

Artista visual. Crea y gerencia la Bienal del Sur, pueblos en resistencia, haciendo de sus dos primeras presentaciones un éxito total. Vive y crea en Caracas.

—¿Qué hace cuando hace arte?

—El arte me hace. El artista, así como todo intelectual, desarrolla una manera de vivir donde no puede dejar de pensar desde su condición de creador. Agudiza el sentido que le es propio a su hacer y congestiona toda su manera de asistir a la vida desde esa estrategia. O digamos desde ese estado de confort que es el vivir creando.

—¿Es verdad que la Bienal del Sur, pueblos en resistencia es un espacio para el arte revolucionario?

—Todo arte es revolucionario, en escalas mínimas o en grandes masas de personas. Eso no tiene mucha importancia, mientras pueda socavar y transformar a un solo humano. Lo que puedo decir de la Bienal del Sur, pueblos en resistencia es lo siguiente:

  1. Venezuela necesitaba tener una bienal de arte internacional, con un perfil propio y coherente con la Revolución Bolivariana, una bienal de arte antiimperialista. Donde se les diera voz a los artistas que de otra manera no tendrían espacios para mostrar su trabajo internacionalmente. Al ser una bienal antiimperialista no hay representación de Estados Unidos, Israel, y otros países que sabemos atentan contra la paz y la vida del planeta. Y ¿por qué Venezuela necesitaría una bienal de arte? Porque es necesario que podamos construir a Venezuela, y específicamente a Caracas, como destino turístico cultural alternativo a las bienales de arte internacionales, que se parecen más a una trata de artistas o a un parque de diversiones.
  2. Para asegurarnos de que la estructura y la visión de la Bienal del Sur, pueblos en resistencia permaneciera tal como en sus primeras dos ediciones, se crearon unas líneas curatoriales que permitirían a lo largo del tiempo construir un guión discursivo coherente con la concepción inicial de la bienal. Esas líneas curatoriales tienen en su concepto epistemológico los conceptos básicos del pensamiento marxista. Es decir, la Bienal del Sur, pueblos en resistencia lleva una línea curatorial marxista.
  3. Para evitar el tráfico de influencia, generado por gobiernos con poder económico, y por estructuras que quisieran imponer su criterio acerca de la participación de uno u otro artista, los curadores de la Bienal del Sur, pueblos en resistencia son los que deciden los participantes, luego de una ardua labor de un año de investigación. Pero, además, se logró el convenio con nuestra Cancillería y todas las misiones diplomáticas de Venezuela en el mundo, para que cada obra participante fuese trasladada por medio de la valija diplomática a nuestro país y devuelta al artista por la misma vía. Eso permite libertad de acción y de decisión por parte de la bienal para escoger a los artistas.
  4. La Bienal del Sur, pueblos en resistencia lleva en su nombre marcada la ideología con la que fue creada. No se representan países, se hace homenaje a los pueblos que se resisten al poder imperial por medio de las voces clarividentes y sensibles de los artistas visuales. Es importante aclarar que mi participación y dirección de la Bienal del Sur, pueblos en resistencia fue en la primera y segunda ediciones. Luego de ello, salvo mi responsabilidad.

¿Por qué el arte venezolano internacional no ha ido más allá de Jesús Soto, Cruz Diez, Armando Reverón, Marisol Escobar?

—Para que un artista sea reconocido a nivel internacional debe haber una intención y una voluntad de un grupo de personas capaces de influenciar en el mundo del arte. Más allá del talento, existe una maquinaria muy bien aceitada en lo referente a la promoción de artistas. El caso de los cuatro artistas que me nombras no es la excepción. Soto, Cruz Diez y Marisol vivieron y produjeron en países cuya estructura de promoción cultural es fuerte, lograron que los coleccionistas, museólogos, galeristas, etc., mostraran un interés pecuniario que facilitó la presencia de estos artistas en las altas esferas de la venta de obras de arte. En cuanto a Reverón es un caso parecido, las obras de este artista, o las tienen los museos venezolanos o las tiene la burguesía. El interés de los coleccionistas por Reverón es lograr que su obra se pueda revalorizar en el tiempo. Por ello mueven sus colecciones por el mundo.

¿Nuestras políticas culturales han sido efectivas?

—¿Cuándo una política cultural es efectiva? Cuando los creadores pueden vivir dignamente y tener recursos para continuar haciendo arte. Esto quiere decir que para que existan artistas debe invertirse en su educación y en su investigación. Obvio que las políticas culturales en Venezuela no solo han sido poco efectivas, han sido desastrosas. Mientras nuestros gobernantes vean a la cultura como complemento y no como un eje transversal de toda la política pública, será imposible de hacer efectiva alguna acción epiléptica.

Parafraseando a nuestro querido Aristóbulo Istúriz quien decía, hay tres tipos de ministerios, los sólidos, los líquidos y los gaseosos, haciendo una alegoría a los ministerios más importantes y con mayores recursos. Mientras el Ministerio de Cultura siga siendo un ministerio gaseoso todo será yermo, y nuestros artistas, inmensos, talentosos y huérfanos, seguiremos resistiendo inadvertidos.

—¿Deberían estar más artistas plásticos en el Panteón Nacional?

—Yo tomo la decisión de preparar el punto de cuenta de Reverón al Panteón para ver si el presidente aceptaba, por tres razones: La primera, era y es necesario que Venezuela tuviera un emblema cultural de la nación. Así como en México es Frida Khalo, así en Venezuela es nuestro pintor de la luz. La segunda, pasar a Reverón al Panteón es reivindicar a los artistas como héroes, como los grandes constructores de símbolos. Es además, una señal clara de que la Revolución Bolivariana respeta y enaltece a los creadores. Esperemos que no sea necesario morir por ello. Y la tercera razón, es más bien instrumental, yo no me perdonaría jamás que, estando yo viva, no pudiese hacer nada para evitar que los restos de mi amado Armando Reverón pudiesen ser saqueados, al estar enterrado en el Cementerio del Sur, que como todos sabemos es tierra fértil para delincuentes traficantes de restos humanos. Me queda una deuda, que espero que con esta entrevista pueda ser un punto de partida para ser saldada. El día en que se exhumaron los restos de Armando Reverón se encontraba en la misma urna otro cuerpo, esta vez de una fémina, su mujer, su musa, su compañera. Juanita Mota había decidido, como última voluntad, ser enterrada con el pintor. Pero al pasarlo al Panteón, Juanita fue colocada en una pequeña urna blanca, comprada por mí, y trasladada al CICPC, donde colijo permanece aún insepulta. Juanita debería devolverse a la tierra de Macuto, ser enterrada en el Castillete, y levantarse allí una hermosa escultura de Juanita posando llena de plumas y colores.

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Retrato Hablado

“Pinto lo que no puede ser fotografiado, lo que viene de la imaginación o de sueños”. Así dijo en una entrevista el artista visual Man Ray, pintor, fotógrafo, ajederecista y, sobre todo, creativo e irreverente. En 1917, junto con su amigo, el artista Marcel Duchamp, fue creador del grupo Dada, en Nueva York. Y allí comenzaron sus famosas exposiciones. También afirmó: “Me rebelé contra mi cámara fotográfica y la tiré. Tomé lo que me cabía en la mano: la llave de la habitación del hotel, un pañuelo, lápices, una brocha, un pedazo de cuerda”. Sus fotografías son famosas. Su manera de enfrentarlas, de tomar la decisión de aceptar que esa era la foto. Como es el caso de “El violín de Ingres”, una de sus más conocidas creaciones fotográficas. André Breton lo calificó como “el gran escrutador de la decoración de la vida cotidiana”. Fue uno de los artistas más importantes del siglo XX. Había nacido el 27 de agosto de 1890, en Estados Unidos, y murió el 18 de noviembre de 1976, en París. Está enterrado en el cementerio de Montparnasse.

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El viernes de Lira