ARTE DE LEER | “Los daños colaterales” o la autenticidad del ser de Harry Almela

Ricardo Romero Romero

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Siempre nos hiere el inaudito descubrimiento
de que otro ha mirado, no precisamente
más lejos que nosotros, sino de manera diferente.
Cesare Pavese

“Porque en la mucha sabiduría hay mucha angustia, y quien aumenta el conocimiento, aumenta el dolor”. Estas palabras corresponden a un verso bíblico que se atribuye al rey Salomón. La cita tomada de Eclesiastés 1:18, la cual es traducida en otra versión de la Biblia de esta manera: “En realidad, a mayor sabiduría, mayores molestias; cuanto más se sabe, más se sufre”.

Gran parte de la poesía ha sido labrada desde la sabiduría y el conocimiento que se adquiere por las experiencias vividas y no tanto por una construcción académica o un estudioso experimento artístico. Ocurre que la inventiva puede venir de sentimientos profundos y de una aguda reflexión causada por padecimientos, angustias y hasta una especie de hondo pesar, incluso, no carnal, no de osamenta.

Los versos se convierten en designios, suerte de epitafio de pensamientos, epílogo de un destino irreversible, percance y naufragio de un mundo idealizado, nunca alcanzado:

pertenecer a la jauría

al juego terrible
con lo otro
que controla

que no basta ni descansa
en tierra de nadie

tratamos de escapar
de los remedios que mienten

en el centro de esta lluvia
venteada

Harry Almela (1), dejó un testamento melancólico en Los daños colaterales (2), poemario editado con acierto por la Fundación La Poeteca. El versador caraqueño, con espíritu ácrata, entona baladas medulares, preguntándose qué se perdió en su visión del país que él aspiraba:

desde la burbuja
la patria es una bruma
en el horizonte

adorada efigie
de una moneda falsa

sin canto
sin sufijos

Las ideas que forman el sistema de pensamiento particular son las que se reflejan en la autenticidad del ser. Almela supo retratar sus inconformidades con una metáfora crítica. Sus imágenes gramaticales hacen percibir su discrepancia al entorno de poder que desafió con gallardía, desde una composición sin estupor:

fundamos nuestro infortunio

fieles a esa heredad
permanecemos en el maquillaje
que nos oculta

y ningún secano está a salvo
de nosotros

Harry Almela

El poeta dispensa un delirio copioso de llanto, lamento que se eleva en la cresta del pesimismo:

heredamos un crepúsculo

sin saber de la riqueza que oculta
en estas playas
de alcatraces de piedra
brotando desde las cenizas

no querrán escuchar esta canción
después de nosotros

aquí
donde ya no hay nada
qué hacer

Los daños colaterales de Harry Almela se sienten, indefectiblemente en el lado izquierdo del pecho, incluso, en aquellos que miramos de forma distinta lo que acontece en este terruño venezolano. Más allá de nuestras diferencias, en su poesía nos encontramos y abrazamos:

y luego te agradeceremos

por enseñarnos
que es posible
hablar en una forma
que se niega

a morir

Ricardo Romero Romero | @ItacaNaufrago

(1) Harry Almela. (Caracas, 1953 – Mariara, 2017). Poeta, narrador, ensayista, crítico y editor. Fundó en 1991 La Liebre Libre, editorial activa hasta el año 2003. Uno de los escritores más representativos de la poesía venezolana a partir de los años ochenta. Fue merecedor de importantes reconocimientos, entre ellos el Premio Bienal de Poesía Francisco Lazo Martí del Ateneo de Calabozo [1989]; el Premio Bienal de Poesía José Rafael Pocaterra [1994]; el Premio Bienal de Literatura Casa de la Cultura de Maracay, mención ensayo [1994]; el Premio Bienal de Literatura Miguel Ramón Utrera, mención poesía [2004]; una mención publicación del V Premio Anual Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana [2005]; el Premio Bienal de Poesía Abraham Saloum Bittar [2014]. Autor de los libros de poesía Poemas [1983]; Cántigas [1990]; Muro en lo blanco [1991]; Fértil miseria [1992]; Frágil en el alba [1993]; El terco amor [1996], Los trabajos y las noches [1998]; Palabra o indigencia [2000]; La patria forajida [2006]; Instrucciones para armar el meccano [2006]; Silva a las desventuras en la zona sórdida [2012] y Contrapastoral [2014]. En narrativa, publicó Como si fuera una espiga [1998]; y en ensayo, Una casa entre los ojos. Acerca de la poesía de Luis Alberto Crespo [1994]. (Tomado de la edición comentada en esta columna).

(2) Los daños colaterales. Ediciones La Poeteca. Poesía (Colección Memorial). Edición digital, 56 páginas. 2019. Descárgalo gratis: https://lapoeteca.com/wp-content/uploads/2019/10/Los-dan%CC%83os-colaterales-WEB.pdf