El oro de Yulimar Rojas ya brilla en Caracas

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La campeona olímpica aterrizó en Venezuela trayendo sus más recientes laureles. Avisó que es apenas “el principio” y que “van a venir muchas medallas”

14/09/2021.- La reina mundial del salto triple y máxima representante del deporte venezolano llegó al país bailando. Medalla olímpica de oro al cuello, trofeo de diamante en mano, Yulimar Rojas descendió a la rampa 4 del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía y se echó su primer pie al repique del tambor. “Es el calipso que viene saludando a Yulimar”, sonaba de fondo. Pasaban las nueve de la mañana de este martes y la criolla se fundía en un abrazo interminable con su madre. La abrazaban, también, treinta millones de venezolanas y venezolanos. Habían transcurrido 44 días desde la máxima consagración en Tokio y apenas 5 del hito logrado en la Liga Diamante de Atletismo, en Zúrich.

Profeta en su tierra, debió abrirse camino entre un río embravecido de cámaras, micrófonos, banderas tricolor y brazos estirados que buscaban selfies. Saludando, siempre sonriente, exhibiendo con orgullo su presea dorada que brillaba con el sol mañanero, avanzó por el vallado de seguridad sin dejar de bailar ni un momento.

“¡Qué alegría ver a tanta gente aquí esperándome! Ay, Dios mío. Qué lindo”, soltó auténticamente emocionada antes de entonar la primera estrofa del Gloria al Bravo Pueblo.

Acompañada en el escenario por sus familiares, amigos y amigas, colegas y autoridades deportivas venezolanas, Rojas avisó que sus recientes laureles son apenas “el principio”. “Van a venir muchas medallas”, auguró, desatando la alegría de sus admiradores y admiradoras que desde bien temprano aguardaban en el aeropuerto.

La dueña del récord mundial y olímpico de 15,67 metros en salto triple, pidió un aplauso para toda Venezuela “que ha estado pendiente de nuestra participación en cada rincón del mundo”. “Tenía muchas ganas de estar aquí en mi Patria. Quería traer esta medalla, este diamante que forma parte de la lucha de año tras año, dándolo todo, para dejar a nuestro hermoso país en lo más alto”, expresó la campeona olímpica.

“Gracias por el apoyo, por estar pendiente, por quererme y hacerme parte”, continuó, siempre humilde. Y remató: “el calor venezolano no tiene comparación ni explicación”.

En diálogo con Ciudad CCS y los medios de comunicación presentes, adelantó que permanecerá unos días en su Caracas natal para luego tomar un descanso en el estado Anzoátegui, donde se crió y soñó el atletismo en grande. “Allá también esperan por ver la medalla”, dijo entre risas.

En clave feminista, Yulimar destacó que recientemente las mujeres “hemos sobresalido en todas las ramas deportivas. Ser mujer es lo más grandioso y maravilloso del mundo. Soy el ejemplo de una mujer que puede decir que es campeona olímpica”. En este sentido, consciente de su alcance e influencia, aseguró que busca ser un referente para los jóvenes del país: “espero poder seguir siendo inspiración para muchos niños y niñas”.

Un autobús descubierto la esperaba para recorrer en caravana los 20 kilómetros entre el aeropuerto y la emblemática plaza Venezuela, en el centro de la ciudad capital. La carroza de la «reina» exhibía el texto “Yulimar Rojas, campeona olímpica, orgullo venezolano”.

“Amo mi país. ¡Qué viva Venezuela!”, alcanzó a gritar justo antes de montarse en lo más alto del autobús que partió escoltado por vehículos de todo tipo y tamaño. En la vera y los brocales de la autopista Caracas-La Guaira, vecinos y vecinas, policías apostados en controles de tránsito, transeúntes desprevenidos, trabajadores de la economía informal, todos y todas saludaban a Rojas con vítores y reverencias que la criolla correspondía a punta de sonrisas y gestos.

“Mírala ahí, naguará. ¡Es la propia Yulimar!”, se asombró un vendedor de plátanos apostado a la vera de una alcabala. Como él, muchas personas no estaban informadas del paso de la caravana y se sorprendían gratamente. La mayoría de ellas seguramente había madrugado el domingo 1° de agosto para ver la competencia donde la venezolana se coronó reina mundial del salto triple y se ganó el corazón de la Patria toda.

En la plaza Venezuela la esperaban cientos de caraqueños y caraqueñas, llenos de júbilo. Tras seguir por televisión su camino a la gloria en distintas latitudes del mundo, ahorita la tenían enfrente y comprobaban de primera mano su humildad y sencillez. Yulimar seguía bailando de felicidad.

CIUDAD CCS / MATÍAS ABERG COBO / FOTOS: JESÚS CASTILLO