AHORA LOS PUEBLOS | Latinoamérica: avances y retrocesos

Anabel Díaz Aché

0

“Sin futuro, el presente no sirve para nada, es como si no existiese…”.
José Saramago (1)

La pandemia por covid-19, ha generado una coyuntura crítica en Latinoamérica, caracterizada por altos niveles de incertidumbre en la población, debido a la rapidez, simultaneidad e intensidad de los cambios ocurridos. Las fuertes tensiones internas y externas, por definir la “nueva normalidad pospandemia” que se impondrá en la región, serán dirimidas en escenarios electorales, en casi todas las naciones.

La perplejidad de la ciudadanía, por el temor a perder la vida y a nuestros seres queridos; aunado a la profunda crisis sanitaria y económica, producen un estado de confusión que, tendrá un impacto en los venideros procesos electorales; donde la correlación de fuerzas, entre las izquierdas progresistas y las élites neoliberales, se pondrá a prueba. La magnitud de la crisis ha impactado a los actuales gobiernos, que hoy enfrentan el reclamo de soluciones inmediatas a favor de las grandes mayorías. La aceleración del desgaste y deslegitimación de las instituciones se va traduciendo en la pérdida de confianza frente a la clase dirigente, pudiéndose manifestar en un importante aumento de la abstención.

Considerando que la pandemia ha develado la fragilidad de nuestro modo de vida y las vulnerabilidades de los sectores mayoritarios de la población, que dependen tanto de los sistemas públicos de salud y educación, como de empleos informales; junto a la percepción de un destino incierto producto del aumento de las brechas de desigualdad, en circunstancias en las que el Estado parece retroceder, por la falta de recursos y experiencia en la gestión de una crisis inusitada; podemos deducir que se aproxima una ola de cambios en el escenario político regional.

En este contexto pandémico, tanto los gobiernos de las élites neoliberales como las izquierdas progresistas han sufrido reveses y triunfos. Será estratégico el escenario electoral en la pugna política regional, por lo tanto entra en juego la capacidad de convencer para movilizar el voto. Cobra relevancia las narrativas de las fuerzas políticas en pugna, entendiendo como narrativa no sólo la construcción discursiva sobre el origen de la crisis, las formas de resolverla y el diseño de un futuro posible para todas y todos, sino también la capacidad resolutiva probada de los candidatos y candidatas. Frente a la incertidumbre generalizada, el electorado requiere de certezas, mas que de promesas.

El estado de opinión generalizado, impuesto por las grandes corporaciones mediáticas, difunde la falsa creencia de que la pandemia es la causa de todos nuestros males, ocultando que el mundo precoronavirus ya era profundamente desigual. Sobre este falso argumento se montan las derechas neoliberales y desarrollan una narrativa, sobre la necesidad de abrir oportunidades al mercado, frente a un Estado debilitado e incapaz. Suavizan sus pretensiones privatizadoras, bajo la promesa de fortalecer los sistemas públicos de salud y educación. Claman por la reducción de impuestos al capital, mientras sostienen que los servicios públicos deben sincerar sus costos. El proceso de reacomodo de los grandes capitales trasnacionales, absorbiendo o desapareciendo a la pequeña y mediana industria nacional, permanece invisibilizado ante la opinión pública.

Para la narrativa de la derecha neoliberal, la solución a las problemáticas colectivas depende fundamentalmente de la capacidad de cada individuo de aprovechar las oportunidades que brinda la crisis. Saben que sus argumentos gastados no podrán convencer a un importante número de electores; por lo tanto, estimularán la abstención desde sus acciones, independientemente de su discurso electoral.

Desde las izquierdas progresistas se debe hacer una profunda revisión de sus narrativas. Principalmente, porque el nivel de fragmentación de la sociedad ya no admite una mayor polarización. Se hace necesario, construir caminos resolutivos viables, hacia la convivencia de todas y todos. Enfocando las causas de nuestros males, en la pérdida de los equilibrios necesarios, entre el mercado y el Estado, los derechos individuales y colectivos, las actividades económicas y el ecosistema, lo público y lo privado, la soberanía y la integración. Conceptos como la complementariedad son importantes en la construcción discursiva, acompañados de una práctica que demuestre capacidad de concretar acuerdos entre los diversos factores políticos, a favor de las mayorías. Sosteniendo la importancia de la protección social del Estado y su indeclinable responsabilidad en materias como alimentación, salud y educación.

Sólo si logramos transmitir a las mayorías la importancia sobre sus decisiones individuales y colectivas para definir la segunda década del siglo XXI, como el momento para la restitución de los equilibrios perdidos, a través de proyectos nacionales soberanos e integracionistas, que promuevan una distribución más equitativa de las riquezas, y que conlleven a la construcción de sociedades más igualitarias, lograremos movilizar el voto consciente, para vislumbrar un destino compartido como región, en un mundo multipolar. Para que las próximas generaciones cuenten con garantías de una vida mejor.

Anabel Díaz Aché

Fuentes Consultadas:
(1) Saramago, José (2006) Ensayo sobre la Ceguera. Punto de Lectura, México.

(*) CIDOB (2020). Diez temas que marcaran la agenda internacional. Disponible en: https://www.cidob.org/publicaciones/serie_de_publicacion/notes_internacionals_cidob/243/el_mundo_en_2021_diez_temas_que_marcaran_la_agenda_internacional