ARRIMANDO LA BRASA | El Grito de Dolores

Laura Antillano

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Ayer 15 de septiembre México celebraba los 211 años del inicio de sus luchas independentistas con el llamado: Grito de Dolores.

El presidente López Obrador tomó las medidas del caso y montaron un verdadero espectáculo visual, muy original en sus detalles, Ciudad de México iluminada contemplaba esa celebración, que se inició con la demanda del mandatario de un minuto de silencio general dedicado a los fallecidos por el covid-19.

El acto a continuación, majestuoso, la voz de la cantante Lila Downs, y una serie de coreografías interesantes, con detalles de época particulares, que nos llevaron a pensar en el vínculo con nuestro país, que se adelantó con la Batalla de Carabobo en junio, y coincidió en año con esta hermana República.

Un «¡Viva! A Miguel Hidalgo, a la justicia y la democracia», iniciaron pues una fiesta de color y novedades escénicas, cuyo disfrute debemos a Telesur y su rol permanente para mantenernos conectados a todo lo importante que sucede en nuestra América Latina.

La celebración de Venezuela de la Batalla de Carabobo, que incluye a países como Colombia, Perú, Ecuador, y recordamos que Chile fue decretado independiente en 1810, en otro cuadro de circunstancias.

El presidente López Obrador ha inyectado la rehabilitación de su sentido nacionalista a México, considerando los pasos alegóricos relativos a su proceso de luchas, insistiendo en el reconocimiento de su historia, y la afirmación de la visión incluyente y respetuosa de un país que contiene un sustrato de diversidad particular en su población, poseedor por tanto de un acervo cultural sumamente rico.

Y mientras disfrutamos del espectáculo y el acierto del mandatario en México, pensamos en el drama de la América Central, con la gran cantidad de pobladores que han decidido emigrar a Estados Unidos, constituyendo una oleada gigantesca de caminantes, acerca de los cuales diariamente se tiene noticia a través de los medios, relativas a su pobreza y los muchos incidentes trágicos que pueden suceder en esa vía, sin recursos, sometidos a innumerables vicisitudes, que les aproximan a muertes fatales bajo riesgos innumerables.

Laura Antillano