Cuentos para leer en la casa | Cuando la tía Petra dejó de ser nuestra esclava

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Un día en que no había clases desperté muy temprano con la idea de hacer una tarea sobre la esclavitud y, como fue la única persona que encontré despierta, le pregunté a la tía Petra:

—Tía, ¿cuánto trabajo tenían que hacer los esclavos?

La tía no dijo nada, pero sí me indicó que la siguiera, doblando y moviendo hacia ella su índice derecho.

Desde entonces hasta varias horas más tarde, la tía preparó el desayuno y adelantó algunas cosas del almuerzo; hizo el pan del día; barrió y coleteó la casa; regó las matas; les dio de comer a los animales; sirvió el desayuno; recogió y fregó los platos; arregló las camas de sus hijos y sobrinos; lavó la ropa que habíamos ensuciado el día anterior; preparó el almuerzo; planchó la ropa que descolgó de las cuerdas para dar cabida a la que había lavado un rato antes; pasó un plumero sobre los muebles; hizo una torta de chocolate para la merienda de esa tarde; sirvió el almuerzo; recogió y fregó los platos.

Cuando se disponía a coser la ropa del tío Ramón Enrique y estaba eligiendo los ingredientes para la cena, me eché a llorar y le dije que no quería que siguiera siendo nuestra esclava.

En ese momento llegó el tío Ramón Enrique y, cuando supo la causa de mi llanto, se puso rojo como las cayenas del patio.

Esa misma tarde nos repartimos las labores de la casa y aunque el tío Ramón Enrique, mi hermano Gustavo, mis primos y yo rompíamos platos, cocinábamos mal y hacíamos muchos desastres involuntarios, la tía Petra nos dejaba hacer y decía:

—Nadie nace sabiendo, ni nadie aprende sin equivocarse.

De Pequeña Sirenita Nocturna. Editora Isabel De los Ríos, Caracas, 1997.

El Autor

Armando José Sequera (Caracas, 1953). Escritor, periodista, promotor de la lectura y productor audiovisual. Ha publicado más de 60 libros, gran parte de ellos para niños y jóvenes, obtenido numerosos premios literarios, nacionales e internacionales como el Premio Casa de las Américas (La Habana, Cuba, 1979), Diploma de Honor IBBY (Basilea, Suiza, 1995), Bienal Latinoamericana Canta Pirulero (Valencia, Venezuela, 2001) y Premio Internacional de Microficción Narrativa Francisco Garzón Céspedes (Madrid, España, 2012). Varios de sus títulos han sido traducidos al francés, catalán, coreano, italiano, portugués, inglés, serbocroata y checo.