PUNTO DE QUIEBRE | Cae muerto un secuestrador y diez fueron detenidos

En el rescate del productor agropecuario Carlos Mellado, en la Costa Oriental del Lago, resultó muerto el cabo I del Ejército (Batallón de Infantería) Wilkelman Finol

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El productor agropecuario Carlos Mellado, rescatado en la Costa Orientel.

El plagio del productor agropecuario falconiano Carlos Enrique Mellado Ferrer, de cuarenta y siete años de edad, causó mucha expectativa en Falcón, pues se trata del primer caso de secuestro que ocurre en lo que va de año en dicha entidad regional.

A Mellado Ferrer se lo llevaron del municipio Mauroa, estado Falcón y lo tenían en el sector Sabana de la Plata, municipio Simón Bolívar de la Costa Oriental del Lago, en Zulia.

En el cuartucho donde lo mantenían solo había un colchón mugriento y un hilito de luz se colaba a través de la ventana como para indicarle a Mellado Ferrer si todavía era de día o si ya se había hecho de noche, lo que le permitía ir contando los días.

Estando en cautiverio sólo pudo escuchar las voces de quienes lo agarraron y pudo ver a la mujer que le traía la comida. Lo sacaban una vez al baño, pero esa labor la hacía un hombre y antes le tapaban el rostro para que no viera nada de la casa.

Un día se asustó mucho porque escuchó hablando a los secuestradores y uno de ellos dijo que la cosa se estaba poniendo peliaguda para cobrar el rescate porque la policía ya como que sabía que no lo tenían en Falcón, sino en el Zulia, y de la noche a la mañana toda la Costa Oriental del Lago se había llenado de gente rara, policías con cara de paisanos. En esa conversa uno de los hombres, que parecía ser el jefe, les dijo sin más ni más, que si la vaina se ponía más jodida lo mataran y se fueran de allí.

Pistas de oro

La policía estaba regada por doquier. Se había hecho un buen trabajo de rastreo telefónico y ya se sabía la zona macro donde estaban los secuestradores, pero no podían saber si Mellado Ferrer estaba con ellos o lo tenían en otro sitio. En todo caso había que esperar, debían cazar un error del grupo criminal, que para ese momento se pensaba que pertenecían a la banda de Adrián o a la banda de El Negrito, que eran las dos más fuertes que operaban en la zona.

De cuando en cuando montaban alcabalas relámpago y revisaban autos y motos al azar, como buscando alguna pista, un indicio.

Y llegó la pista de oro. Esa tarde, en el sector Tiana Juana, municipio Simón Bolívar del Zulia, detuvieron a una pareja que se desplazaba en una moto de color roja y aparentemente todo estaba normal. Hasta que decidieron revisar un morral que la mujer llevaba colgando de la espalda.

Les hallaron dos granadas y varias balas calibre 7,62mm, es decir, de las que usan los fusiles. De inmediato fueron trasladados al comando militar para ser interrogados y descartarlos en relación al caso que los mantenía en vilo u otros casos perpetrados recientemente en la Costa Oriental del Lago.

Fueron identificados como Juan de Dios Barreto Martínez y Dyanelis Carolina Hernández, quienes además poseían dos equipos telefónicos que, al ser examinados, se determinó que guardaban relación con el secuestro de Mellado Ferrer.

Las informaciones suministradas por los dos detenidos permitieron determinar con precisión el sitio donde mantenían cautivo al productor agropecuario y decidieron que había que actuar cuanto antes no fuera a ser cosa que se enteraran que la pareja había sido detenida y optaran por mudarlo para otro sitio.

El parampampan

La noche ya había caído y con ella llegó la quietud y la brisa. Los perros ladraban de manera desenfrenada, pero lejos estaban de imaginar los secuestradores de que lo hacían por la presencia de numerosos agentes del Gaes, Conas, GNB, policía local y del Ejército.
A las siete en punto sonaron los primeros plomazos en las adyacencias de aquella casa en la carretera F, con avenida 81, parroquia Rafael Urdaneta de Sabana de la Plata. Fueron disparos obligados porque un hombre se percató de la presencia policial y echó a correr hacia la vivienda para alertar. Mellado Ferrer no tenía idea de qué pasaba, pero por si acaso se arrojó al piso desde donde escuchaba el paso sigiloso de las balas.

Al rato los disparos cesaron y la puerta del cuarto donde se encontraba fue abierta de un solo golpe. Varios hombres armados entraron al cuarto y lo apuntaron con unos fusiles grandotes, pero de inmediato se percataron de que era la víctima y le dijeron que se quedara allí en el piso, que ya todo estaba controlado y que ellos le avisarían cuando pudiera salir. Otros dos antisociales que cuidaban al secuestrado lograron escapar.

Finalizado el tiroteo se conoció que había resultado muerto el Cabo I Wilkelman Finol, adscrito al 131 Batallón de Infantería Motorizada “G/J Manuel Carlos Piar”.

Uno de los secuestradores fue abatido, y fue identificado como Jonathan Perozo Soto.

Inicialmente se pensaba que otro civil muerto de nombre Manuel Vera Barbera era otro de los plagiarios, pero luego se supo que no, que era un agricultor, a quien el grupo criminal había sometido.

Aparte de la pareja motorizada, las autoridades también detuvieron a Gustavo Enrique Castillo Vázquez, alias El Ñoño, y a José Ángel Portillo Mujica, quienes se dedicaban a la logística, transporte de municiones y a recabar información de las potenciales víctimas.

Además, en Zulia, el Conas detuvo a José Delgado, José Parra Chourio, Leonardo Tejedes, Leonisio Rondón, Carmen Soto y Katiuska Soto.

Wilmer Poleo Zerpa / Ciudad CCS