Entrevista | MarÍa Centeno: Dentro del capitalismo la mujer nunca va a liberarse por completo

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Desde una militancia casada con la lucha feminista establece un diálogo donde señala la falta de voluntad política para alcanzar la igualdad

Con profunda conciencia ecologista, María Centeno reflexionó sobre el desarrollo del ser y su lucha por los derechos de la mujer.

María Centeno acudió a conversar con nosotros en la redacción de Ciudad CCS en Cita con la actualidad, en un encuentro cargado de una calidez y una sinceridad significativas. Varios rasgos caracterizan a esta artista y son su manera de hablar sencilla y la imposibilidad de encontrarse solo con ella, ya que siempre anda acompañada de ese personaje que también ha dejado con nosotros: Waika la respondona. María es mujer, arquitecta, caricaturista, y un ser humano de gran delicadeza.

Mercedes Chacín, Jesús Arteaga, Gustavo Mérida, Bernardo Suárez y su lente, Roberto Malaver y su pericia humorística, Matías Aberg Cobo y su acento y quien transcribe esta entrevista nos entregamos al relato desnudo de una mujer del siglo XXI.

Para romper el hielo y entrar en verdadero calor iniciamos la conversa explorando el origen de Waika la respondona, personaje que la ha acercado a los lectores de todo el país

—La culpable del nacimiento de Waika es Mercedes Chacín. Yo estaba tranquila en mi casa haciendo una revista feminista y algunos proyectos arquitectónicos y recibí su llamada para que me hiciera cargo de la historieta del periódico, que en ese momento hacía Juan Rodríguez. Ella me dio de manera totalmente irresponsable total libertad para crear el personaje y en ese momento pensé que si tenía que hacer eso todos los días se me iban a acabar las ideas y opté por crear un personaje femenino que tuviese una hija como yo, al que fui nutriendo con mis actividades, pues las cosas que concebía durante el día me daban para hacer la historia. El nombre lo inventé y luego encontré coincidencias con una historieta de Japón y con la cercanía de nombres de nuestras etnias indígenas. El hecho de que es impresa ha sido una gran diferencia, la Waika impresa llega a sitios adonde no llega el Internet, el lector la puede recortar y pegar en la oficina, en la casa. Ella tiene un alcance para el público al que yo quiero llegar.

—El epíteto la respondona puede ser considerado un antivalor?

—A las mujeres nos dicen que debemos ser calladitas, que nos vemos más bonitas, comenzando por Neruda, yo creo que no. Tenemos que ser más respondonas. Antes a mí me contaban un chiste machista y me quedaba callada, pero ahora no. Me engrincho y respondo. Con Waika he aprendido a ser más respondona. Yo no soy arquitecto porque cuando me gradué no me dieron un cambio de sexo con el título, la mayoría de los arquitectos hombres hacían automonumentos. Les interesaba más hacer un edificio que le ensalzara el ego, sobre todo los que tenían posibilidades hacer edificios altos, obeliscos fálicos. A nivel mundial existe una competencia por quién hace el edificio más alto; yo decía que la arquitectura de esa época se había vuelto sorda y muda, porque no le gustaba el confort, el bienestar de la gente, sino que se basaba en grandes construcciones de vidrio. Hacían cosas que eran para su ego y autoensalzamiento. Acabo de presentar una obra para la Bienal del Sur, donde propongo tres intervenciones para Caracas. La primera es una proyección en las faldas del Waraira Repano, donde se proyectaría con láser las formas de algunas especies en extinción, el mono araña, el cardenalito, el oso frontino y de una mujer que está actualmente sometida a una cacería humana, y el otro es tomar dos obras emblemáticas de la ciudad: el obelisco de la plaza Altamira y el de la plaza El Venezolano y a ambos les cortaría las puntas, les pongo punta roma y le coloco un preservativo de látex para que no se reproduzcan más nunca, y la otra es a las orillas de río Guaire, en el lecho del río poner las obras de Elsa Morales, Olga Palacios y esas mujeres sometidas en el tiempo y sumergidas en el olvido. Con esas obras yo haría un monumento a las arquitectas desconocidas porque es cierto que en la Facultad de Arquitectura se gradúan más mujeres que hombres, pero las obras de nuestras mujeres o son desconocidas o se le adjudican al marido, al socio o a nadie. Donde yo estudiaba no había ninguna mujer que yo podía tomar como modelo con admiración. Cuando estudié, en ese momento, no había ningún libro de arquitectura publicado por mujeres. A las mujeres no se le daban obras emblemáticas. A mí llegaron a ofrecer diseñar la mezquita de Caracas, pero por supuesto no me la dieron porque era mujer, porque no le tenían ni le tienen confianza. No hay confianza.

—¿Harías algunos aportes desde la arquitectura para la ciudad?

—El Country Club lo convertiría en un parque interactivo de verdad y Caracas necesita más parques, más áreas verdes. Yo creo que Venezuela no lo está haciendo nada bien, sobre todo Caracas. Traer agua para Caracas implica un grandísimo esfuerzo energético y monetario, traer electricidad a Caracas es muy costoso. Yo creo que en la ciudad podría aumentarse la población pero no es conveniente aunque Caracas tiene un clima ideal. El calentamiento global viene y estamos haciendo mal todo. El planeta es un Titanic que va inexorablemente hacia la destrucción y estamos aquí comiéndonos un banquete, tocando en una orquesta. Para que la vida humana dure un poco más tenemos que hacer un gran esfuerzo. Venezuela tiene recursos enormes, el sol, el viento, las mareas, que pueden generar mucho más energía, pero seguimos quemando energía fósil, lo seguimos haciendo mal. Yo en Caracas desarrollara techos verdes, y un extenso corredor verde de Petare hasta Catia, donde la gente pueda montar bicicletas, correr, caminar, atravesando los parques que ya existen, en un gran parque integrado donde la gente no necesite cruzar calles ni autopistas.

—¿Como sería la casa de Waika?

—La imagino con mucho bambú, que me gusta mucho. Con el bambú se pueden hacer grandes edificios y catedrales. Pienso que la vivienda no tiene que ser de concreto, es caro y gasta demasiada energía.

—¿Como fue tu infancia?

—Fue feliz, viví a pocas cuadras de la playa en Río Caribe, que ese tiempo era de aguas limpias y todas las tardes me bañaba allí. Mi papá me llevaba a pescar, recuerdo que a los cuatro años pesqué una morena. Somos dos hermanos y a mí me gustaba montar árboles, postes, y los subía tan rápido como mi hermano. Recuerdo que mi madre me decía: no subas allí que son cosas de hombre. Allí comenzó mi contradicción con el machismo, al igual que con las tareas domésticas, donde fregar platos y hacer la cama era cosa de mujeres y comencé a decir esto no es justo.

—Tu juventud…

—Río Caribe es un sitio maravilloso al que siempre vuelvo. Tengo una relación muy emocional y cercana con esa tierra. Después de que me vine a Caracas formamos en la UCV el grupo Palenque, donde todos éramos de Río Caribe y los viernes en la noche nos íbamos en una línea llamada Los Responsables para hacer la revolución en Río Caribe. Palenque es un pueblo de esclavos rebeldes, en Río Caribe existe un cerro llamado Palenque y una etnia indígena con ese nombre. Hicimos teatro, fundamos un periódico, organizamos a los pescadores artesanales en contra de la pesca de arrastre, desarrollamos dos encuentros con ellos, uno en Margarita, donde salimos de tierra firme 15 peñeros en la noche y llegamos con el sol a Porlamar, el otro fue en Caracas.

En Río Caribe me llamaban María Palenque, porque en esa época no me peinaba y las madres del pueblo les decían a las niñas: “Mija, vaya a peinarse que se parece a María Palenque”.

—¿Crees que en Venezuela estamos atrasados en relación con los derechos de la mujer, como el derecho al aborto, al matrimonio igualitario, a la despenalización de la marihuana?

—Creo que es falta de revolución. En la URSS, cuando llegó Lenin al poder despenalizó el aborto, igual Fidel (Castro) en Cuba, ante una intención de igualdad y de respetar los derechos de la mujer a decidir sobre su cuerpo. Ha faltado voluntad política y ha habido mucho culillo. Se ha mantenido el patriarcado. (Hugo) Chávez se metió con los curas de la alta jerarquía y ellos le hicieron la guerra. La iglesia Católica ha sido una enemiga histórica de la mujer y ni de ella ni ninguna religión debemos esperar nada bueno. En este campo siempre ha habido una hipocresía total. Venezuela es mucho más atrasada. Creo que hay elementos muy conservadores y mucha hipocresía. Condenar políticamente la legalización del aborto, el matrimonio igualitario y la despenalización de la marihuana es simplemente conservadurismo. Se trata de ser más honestos con la realidad.

—¿Cuál es el papel de los movimientos feministas hoy?

—Creo que el feminismo es una teoría de la igualdad y el machismo una teoría de la desigualdad, los feministas queremos que no haya privilegio. Las verdaderas feministas tienen que ser anticapitalistas. El capitalismo quiere que haya desigualdad y que la mujer no se libere. Deseo que no haya feminismos sino que todos seamos iguales. El esclavismo aún no se erradica en muchos países. En Venezuela existen tantas mujeres esclavas y pienso que dentro del capitalismo la mujer nunca va a liberarse.

El próximo paso es continuar la lucha. Aún estamos en pañales. Chávez visibilizó la lucha por la igualdad, nos dio cierto empoderamiento. Hay demasiadas luchas por librar. Hay que acabar con esa hipocresía. Países como EEUU, Polonia y Rusia han entrado en atraso, donde fuerzas regresivas están volviendo, porque en el fondo le tienen miedo a la mujer. Como dice Galeano: “Le tienen miedo porque ya no tienen miedo”.

Los movimientos de celibato involuntario los caracterizan hombres que no pueden ser capaces de establecer relación con una mujer y hoy están propugnado en el mundo el odio a la mujer y seres como (Donald) Trump han sido capaces de desarrollar la misoginia y el rechazo a la mujer ante eso debemos accionar.

—¿Que hace Waika ante eso?

—Waika trata de empoderar a las niñas para que se resistan a la pornografía. No estoy en contra de toda la pornografía, pero la mayoría de la que se ve es violenta, misógina y considera que el placer solo debe ser para los hombres y que la mujer es un objeto que siempre debe estar disponible.

Hay muy poca pornografía donde un hombre usa condón, tiene un juego previo y busca el orgasmo de la mujer. Los niños y jóvenes se están criando con esa pornografía, donde consideran que el sexo debe ser así. Es necesario que desde el preescolar los niños accedan a la educación sexual. En las redes los niños con un clip acceden a la más ruin pornografía.

Hay mujeres que nunca han tenido un orgasmo, no se lo han permitido. Debe haber un porno igualitario, empático, con igualdad de goce y placer, no misógino ni machista. Los hombres y los niños deben aprender a lidiar con un rechazo. Una mujer te puede rechazar y eso no va contra tu humanidad y tu virilidad.

Otra necesidad de la educación sexual es que niños y jóvenes pueden sentirse atraídos por niños o jóvenes de su mismo sexo y eso no debe ser vergonzoso.

El embarazo precoz es en la mayoría de los casos el ejercicio del adolescente tratando de probar su hombría y en la escuela debemos enseñar que todo el mundo tiene derecho de amar a quien quiera y que la sexualidad debe asumirse con responsabilidad. La mayoría de las madres piensan que darle un condón a su hija es invitarla a tener sexo, pero no es así, es una posibilidad de protegerla.

—¿Sobre la legalización del aborto?

—No es justo que una niña que fue violada sea obligada a dar a luz; que una mujer que tuvo cinco hijos sea obligada a tener otro.

La lucha de la mujer por sus derechos nos atañe y compromete a todos en el planeta. foto Javier Campos

Las coincidencias de María Centeno y Waika

Ecologistas
Comprometidas con la defensa del planeta, con el uso consciente de los recursos naturales, con la búsqueda para la explotación de otras fuentes de energía que liberen al planeta de la excesiva quema de energía fósil.

Feministas

Comprometidas con la lucha por la defensa de la mujer, por la conquista de sus reivindicaciones y por el derecho a decidir sobre el uso de su cuerpo.

Humanistas

Comprometidas con la reivindicación de los derechos del ser a decidir sobre sus derechos y libertad sexual,
por el derecho al matrimonio.

Arquitectas

Con un deseo y muchos proyectos para brindarse una ciudad verde ecológica, de rutas donde se coexista con los espacios naturales.

Anticlericales y casi ateas

Con un profundo pensamiento
humanista, no se dejan manipular por los discursos dominantes de la iglesia católica ni de otras religiones que favorecen la explotación del hombre y la existencia de clases dominantes donde los pobres llevan las de perder en la tierra.

Revolucionarias

Todas sostienen una lucha por la defensa de la mujer. Ambas condenan la actitud pasiva de los políticos ante las reivindicaciones que se libran a favor de la mujer en el mundo.

Pedagogas

Ambas interesadas en la formación sexual de niños y jóvenes para un sano desarrollo humano que respete los derechos de niños y jóvenes a una sexualidad sana y responsable.
Profundamente Respondona.

Biografía Mínima

Egresada como Arquitecto de la UCV.

Profesora de Diseño, con máster en Architectural Association.

Oriunda de Río Caribe, sitio donde se relacionó con el mar, la naturaleza, los movimientos sociales y la alegría.

Caricaturista de nuestro semanario
Gestadora del personaje Waika la respondona. Ecologista, feminista, política, entre otros atributos que acompañan la lucha feminista del país
Ícono del feminismo venezolano del XXI.

Cofundadora de la Red de Colectivos Araña Feminista. Profundamente comprometida con la lucha de la mujer por sus reivindicaciones.

CIUDAD CCS / JOSÉ JAVIER SÁCHEZ