LA ARAÑA FEMINISTA | ¿Lúgubre y triste legislación?

0

Un usuario de una red social respondió a una publicación a favor de la interrupción voluntaria de la gestación la siguiente frase: “…me parece realmente curioso que se use el verde esperanza y vida para tan lúgubre y triste legislación…” Al leer su comentario de inmediato pensé en Victoria, una joven de 28 años a quien conocí hace tiempo en una instancia judicial. Ni Victoria es su verdadero nombre, ni el lugar donde nos conocimos es el más grato para conocer personas.

¿Qué hacía Victoria en ese lugar tan indeseado, donde el monstruo de mil cabezas patriarcal pugna contra los DDHH de las mujeres para sostenerse en el tiempo? Victoria aguardaba para dar su testimonio frente el juez de la causa, acerca de la violencia que se ejerció en su contra 16 años atrás.

Cuando tenía 12 años de edad el papá de su mejor amiga y vecino de su comunidad, la violó. Victoria me contó que una de sus hijas era producto de ese hecho traumático y que la adolescente desconocía la verdad sobre su origen, porque no se atrevía a decírselo. Su hija había sido criada por su papá y por su mamá como propia. No puedo imaginar lo que esto ha debido representar para Victoria, ni para su familia. Posterior a los hechos solo pudo acceder a tres meses de psicoterapia pública para sanar una herida que, según diversos estudios clínicos, suele tardar años en cicatrizar.

Cuando le pregunté cómo se sentía en ese momento me respondió: ¡Bien! Eso quedó atrás. Sin embargo, sus manos develaban otra cosa, y quienes hemos vivido directa o indirectamente una violencia similar sabemos qué dicen esas manos.

Charlamos de otros aspectos de su vida, me contó que recientemente se había graduado de bachiller en la misión Ribas y que estaba deseando conseguir un buen trabajo porque la situación económica estaba muy difícil. El alguacil llegó por Victoria, ella se puso de pie, era el momento de enfrentar al hijo sano del patriarcado y a su defensa técnica. La abracé, le deseé calma y mucha fortaleza. Noté que sus manos estaban frías. ¡Vas a estar bien! ¡Confía en ti! Fue todo lo que pude decirle. La seguí con la mirada hasta que ingresó a la sala. Sentí un sabor amargo en la boca, un nudo en la garganta.

“Las altas tasas de embarazo en niñas y adolescentes menores de 15 años se asocian, en gran medida, a situaciones abusivas, violencia sexual y vulnerabilidad por falta de acceso a servicios de salud y protección de derechos efectivos” UNICEF, 2019.

¿Lúgubre y triste legislación? lúgubre y triste es que una niña de 12 años sea violada y que además se le obligue a gestar el fruto de esa violencia, que se le prive del derecho a desarrollar su libre personalidad, el derecho a SER una niña.

Ciudad CCS / Gabriela Barradas