PUNTO DE QUIEBRE | Asesinó a sus abuelos por 4 lochas y huyo a otro país

El crimen ocurrió en Las Casitas de La Vega. Involucrada una hija de los infortunados

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Y llegó la muerte callada. Iba despacio como para no despertar sospechas. Caminaba sigilosa, nauseabunda. Todo el sector Las Casitas de La Vega estaba silencioso. Un perro amarillo dormitaba en la esquina. Temprano lo habían atropellado y casi no podía mover las paticas. La sintió venir y se puso erguido. Cuando la tuvo cerca, corrió con todas sus fuerzas olvidándose de sus dolores, ladrando a lo loco, o más bien aullando. Casi de inmediato, los aullidos se multiplicaron en toda la parroquia, quizás por solidaridad, y llegaron a oídos de Wiliams Florencio, que ya hacía rato había traspasado la barrera de los setenta, quien se persignó tres veces, les puso una velita a las ánimas y se quedó echado en la cama con la mirada fija hacia el techo, como esperándola, pues.

Aquella noche Flaco Plancha no había logrado vender casi nada de droga. De pronto el corazón se le agitó y vio la muerte dirigirse a la casa de los Tovar. Guardó la droga y se fue a su casa, sin siquiera voltear una vez más. Su mamá siempre decía que él veía a la muerte y a los espíritus que rondaban por la casa y el barrio, desde que era pequeño.

La muerte usaba bermudas floreadas y un sweter azul marino con gorro. Iba con otros dos hombres y los tres usaban tapabocas, pero no precisamente para protegerse del coronavirus.

A ella no

¿Qué quieres Félix?, indagó el septuagenario al ver entrar al jovencito, como si estuviera resignado. Entre asustado y sorprendido, el joven se quedó paralizado por unos segundos.

No le vayas a hacer nada a tu abuela. Yo fui el que te corrió de la casa porque nunca quisiste seguir mis consejos y estabas empeñado en andar con esos malandros. Cumplí la promesa que le hice a tus padres de criarte y enseñarte valores y principios, pero ya veo que no fueron suficientes y que la droga me ganó la batalla. Termina lo que viniste a hacer, pero a ella no la toques, dijo el anciano con voz firme y a la vez pausada.

El joven, con los ojos desorbitados, se abalanzó contra el anciano y le propinó varias puñaladas. En ese momento se despertó su abuela y antes de que pudiera decir algo, fue asesinada también. El muchacho no soltaba el cuchillo. Varias gotas rojizas cayeron al piso mientras se limpiaba la cara con una cobija. Tomó unas llaves del pantalón de su abuelo, un dinero que estaba en una mesita, un reloj, un celular y salió. Luego se dirigió al cuarto donde dormía su tío, abrió la puerta y se le fue encima. Los otros dos criminales revisaban toda la casa buscando algo de valor. En la sala quedó también el cuerpo ensangrentado de otra tía, que los sorprendió cuando llegaron. Los tres criminales de ahí se fueron para el negocio del abuelo y se apoderaron de un lote de baterías, cauchos y repuestos en general.

Cuando se fueron de la vivienda, la tía, que no estaba muerta, despertó y aún medio atolondrada fue a pedir ayuda al CDI del sector. Las víctimas fatales fueron identificadas como los septuagenarios Williams Florencio Tovar, su esposa Fortuna Peralta de Tovar y uno de los hijos de la pareja, Félix Eugenio Tovar, de 42 años.

Desalmada y caradura

Mary Esther González Peralta llegó al CDI bañada en sangre y pidió que avisaran a la policía, pues en su casa había ocurrido una desgracia. Posteriormente narró a los agentes que su sobrino, poseído por el demonio, los había atacado con un cuchillo y que creía que su mamá, su padrastro y su hermano, todos adultos mayores, habían sido asesinados a puñaladas. Refirió que ella reside en Cartanal, Santa Teresa el Tuy, que estaba de visita en casa de sus padres y que se había salvado de chiripa porque, afortunadamente, al ser atacada, perdió el conocimiento y su sobrino quizás pensó que estaba muerta.

Mary Esther comenzó a denunciar en Facebook y Twitter a su sobrino Félix Manuel Peralta González, de diecinueve años de edad, y a difundir incluso su fotografía.

“Les pido, a nombre de mi familia, que me ayuden todos los ángeles del Señor Jesucristo a dar con la captura inmediata de este delincuente y sea devuelto a Venezuela para que pague. Lo pide y lo exige la que por desgracia una vez fue su tía, la sobreviviente del caso”, escribió Mary Esther.

Sin embargo, las autoridades no le creyeron mucho ese cuento chino. La tía Felipa, que bastantes amigos policías tiene, porque ella fue policía, señaló que su conducta no terminaba de encajar en la conducta de una persona a la que le habían asesinado la mamá, a su padrastro y a un hermano, además de que las heridas que supuestamente recibió el día de la matanza no parecen haber sido hechas con saña, como sí lo fueron con el resto de las víctimas. Explicó que además manejaba mucha información sobre los supuestos paraderos de su sobrino.

Las autoridades piensan que ella siempre estuvo en contacto con su sobrino y que en los últimos días se dedicó a atacarlo por las redes sociales, quizás porque él se fue con la cabuya en la pata y no le dio su parte del botín, o quizás porque como ya él se fue del país, ella piensa que es mejor que todo apunte hacia él.

Por órdenes de un tribunal de control, Mary Esther fue detenida en la avenida Universidad de Caracas. Es sindicada de haber planificado el robo en la casa de sus familiares en compañía de su sobrino.

A Félix Manuel intentan ubicarlo con Interpol en Colombia o Chile.

Wilmer Poleo Zerpa / Ciudad CCS