La araña feminista | ¡Ups, la menopausia!

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Y llegó la menopausia, o mejor dicho el climaterio, y me encuentro en la misma posición que hace unas décadas cuando apareció la menstruación: no sé nada, no tengo idea de qué va a pasar. Sabía sólo que mi cuerpo no vería más la regla.

A un año de haber experimentado la última, es decir de mi menopausia y 3 años de mi climaterio, quiero compartirles algunos de mis descubrimientos: 1) la menopausia es la última regla y sabes que has pasado por ella después de un año de no menstruar. En cambio, el climaterio es una transición entre el período reproductivo y el período no reproductivo. El climaterio puede durar entre 5 y 15 años, en los cuales los cuerpos con úteros vivimos cambios hormonales y ajustes que lo definirán por el resto de su vida. Sin embargo, poco sabemos las mujeres del climaterio más allá de que hay que ir a la consulta ginecológica.

Entrar en mi climaterio me llenó de incertidumbres. Entre los 35 y 45 descubrí muchas cosas sobre mi ciclo menstrual gracias al feminismo. Fue increíble, después de años sangrando y viviéndolo desde la negación, la rabia, la ignorancia y el ocultamiento, estaba entendiendo y oyendo a mi cuerpo, estaba contenta con él y los malestares y dolores menstruales dejaron de ser parte de la agenda.

De repente la regla empezó a cambiar. El ciclo se alargó y acortó sin aparente razón, más de una vez no apareció, con los sustos respectivos. Este fue mi primer descubrimiento, la menstruación no desaparece y ya. No les voy a mentir, me sentí traicionada por mi cuerpo.

Luego al asomarme a internet me encuentro que esta etapa de la vida está patologizada, es decir vista como una enfermedad, con síntomas, tratamientos, pastillas, etc. El cuerpo de las mujeres convertido en una cuota de mercado para las farmacéuticas y las empresas cosmetológicas que prometen detener un proceso natural o por lo menos evitar que se note. En este punto la indignación apareció, la menopausia venía por allí y yo ni me sentía vieja, ni entendía por qué me tenía que avergonzar de mis años bien ganados.

Les paso alguna que otra idea nacida de los sentires y pensares. El climaterio es tan diverso como cuerpos con úteros hay. Soy mujer y existo más allá de si ovulo o no. Ahora más que nunca vivo mi sexualidad y la disfruto. La juventud como mandato es un negocio. Hay que escuchar siempre al cuerpo, así se superan hasta los sofocones. Tenemos que hablar más entre mujeres, conocer más nuestros procesos.

Alejandra Laprea de Las Yerbateras