EstoyAlmado | Dale clic al video

Manuel Palma

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Le das clic al video y ves en la inmensidad del río Orinoco una fila de más 30 curiaras, amarradas con mecates una tras otra; todas remolcadas por una gran embarcación de motor conducida por pescadores justo en el bajo del Delta, hacia Barrancas del Orinoco, en el estado Monagas.

La remolcada no sólo revela la falta de combustible para embarcaciones en la zona, sino también la abundante solidaridad de los pescadores con sus hermanos, los waraunos. En el video enviado por WhatsApp se ven encima de las curiaras madres, padres, niños y niñas. Beltrán Morales, uno de los pescadores, cuenta que durante su faena diaria “nos encontramos con esta triste realidad”.

No es que los waraunos no estén acostumbrados a navegar. De hecho, son conocidos como “gente en canoa”. Viven en palafitos a las riberas del Orinoco. Un reporte del periódico del Delta explica que lo primero que aprenden los niños y niñas guaraúnos (también llamados así) es nadar y navegar en curiara.

Sin embargo, para emergencias de salud y traslados largos en los más de 300 caños del Orinoco los waraunos usaban embarcaciones con motores para solventar imprevistos. Lamentablemente eso quedó en el pasado, pues hoy el acceso al combustible se ha vuelto un lujo en la zona. Beltrán responsabiliza de la situación a las autoridades del municipio Sotillo en Monagas. “Ellos nos obligan a comprar combustible a un precio muy alto”. Y pocos pueden pagarlo.

Con ese panorama, a los waraunos no les queda más que tomar sus curiaras y remar a todo pulmón largos recorridos. “Son de tres a cuatro días de penurias para poder llegar a sus destinos con sus familiares enfermos, lamentablemente algunos mueren en esas travesías”, dice Beltrán.

Con frecuencia, Beltrán y sus compañeros pescadores consiguen a los waraunos cansados de remar por varios días. A veces los encuentra varados, sin gasolina, en medio del indomable río Orinoco. “A veces ellos pernoctan en donde los agarre la noche y las circunstancias”, agrega vía WhatsApp.

La llamada prensa de la región poco habla de lo que le está ocurriendo a los waraunos. La mediática solo dice que a ellos los utilizan para campañas electorales. Después todos relegan a esta población aborigen al olvido, incluyendo los propios medios de la zona. Son como invisibles. En Internet aparecen como una “atracción turística”.

Y mientras en Caracas andamos sumergidos en una burbuja indiferente, quejándonos de las colas para surtir de gasolina, de los precios en dólares en las bombas internacionales, o del costo ínfimo del combustible subsidiado, los waraunos reman, reman y reman hasta donde les permita el río Orinoco; hasta donde les alcancen las fuerzas para continuar.

Y los pescadores, Beltrán, y los del colectivo del ingenio agro-pesquero-palital, seguirán remolcando a los waraunos con camaradería y fraternidad, esperando que estas líneas y el video que me pasaron lleguen a algún lado.

Manuel Palma | @mpalmac