CARACAS CIUDAD CARIBE | Pensar en socialismo (II)

Hacia una patria emancipada

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Para entender el proceso que nos lleva hacia la patria emancipada, debemos remontarnos al momento cuando ocurrió el auge de la renta petrolera en 1935-36; la renta que el Estado venezolano recibía por la exportación de hidrocarburos representaba para entonces el 93% de la producción y la exportación, mientras que la renta que producía al fisco nacional la producción agropecuaria, había pasado de un 90% al 6% de la producción verdaderamente nacional. En tal coyuntura, las mayores fuentes de ingreso derivaban, tal como ha sido hasta hoy, de la renta petrolera. Esto contribuyó a fortalecer a la burguesía comercial –sin conciencia nacional– que se agrupó en 1944 en el sindicato patronal conocido como Fedecámaras (Federación de Cámaras de Comercio) para explotar aquel orden de producción. Su estrategia fundamental era apoderarse de la renta petrolera para aumentar su proceso de acumulación de capitales sin tener que invertirlos en la economía productiva, fortalecer los grandes monopolios y oligopolios que ya entonces comprendían una industria ensambladora de alimentos, de maquinaria y productos industriales en general, basada en la importación de los insumos preferentemente desde Estados Unidos. Hoy día, al igual que los comerciantes del siglo pasado, Fedecámaras y su aliada Consecomercio (Consejo Nacional de Comercio), controlan las cadenas privadas de distribución y comercialización tanto de los bienes ensamblados industrialmente, lo que les permite tener un absoluto control económico en el país.

Transformaciones

La vía socialista señalada por el Comandante Chávez y continuada por el presidente Maduro, si bien ha logrado transformar las condiciones materiales y subjetivas de vida de nuestra población, todavía persiste una baja productividad en la economía venezolana no-petrolera, lo cual ha impedido, por ahora, que logremos independizarnos totalmente de los factores capitalistas de dominación económica, representados tanto por las transnacionales como por los monopolios y oligopolios venezolanos que dominan la importación de bienes y de productos alimenticios, medicinas, autopartes, tecnología, conocimientos científicos y la producción de saberes.

La agenda económica que desarrolla el gobierno bolivariano del presidente Nicolás Maduro, basada en el Plan de la Patria que nos legó el comandante Hugo Chávez, ha puesto el acento en el desarrollo de la producción nacional, particularmente en el aumento de la producción agropecuaria para lograr la plena soberanía alimentaria. Uno de los motores fundamentales de dicha agenda es la promoción de las Comunas y los Consejos Comunales, rurales, periurbanos y urbanos, células básicas del socialismo bolivariano (Motor de la Economía Comunal y Social); ambos constituyen espacios socio-productivos de poder, de autogobierno y de organización económica donde la comunidad organizada de esta manera ejerce la democracia directa y la participación protagónica como su práctica política para lograr la construcción del Poder Popular y del socialismo comunal y su fortalecimiento. Destaca, asimismo, la aceptación que la agricultura urbana ha tenido en los sectores populares; ello constituye, a nuestro juicio, parte del proceso emancipador basado en la creación de nuevas cadenas comunales de producción y distribución comunal de bienes de consumo, las cuales consolidan la soberanía alimentaria en el marco de la propiedad social y contrarrestan la guerra económica que ejerce Estados Unidos en nuestra contra. Se resolvería así la antigua contradicción dialéctica entre campo y ciudad ya que los agricultores no necesitarían abandonar sus espacios de residencia urbana para llevar adelante el proceso de trabajo agrícola.

Clap contra la guerra económica

La lucha contra la guerra económica se libra también a través de la Gran Misión de Abastecimiento Soberano, cuya planificación y conducción ha sido encomendada a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en el contexto de la acción cívico militar popular. Su aspecto estratégico reside en la creación de los CLAPS (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) cuya finalidad principal es derrotar los monopolios capitalistas para crear en su lugar una nueva cadena revolucionaria de distribución y cambio de bienes de la canasta de primera necesidad que funciona a través del Poder Popular, las Comunas y los Consejos Comunales. Ello podría constituir un duro golpe a los monopolios comerciales y usureros que se apropiaron desde hace siglos de las cadenas de distribución de alimentos y otros bienes de consumo cotidiano en las áreas urbanas y periurbanas.

Las Comunas y los Consejos Comunales rurales, periurbanos y urbanos constituyen, pues, parte de una historia social cercana a la cotidianidad, espacios no-capitalistas bajo la autoridad del Poder Popular organizados tanto para la producción agropecuaria como para la producción de alimentos, ropa, calzado, productos de limpieza, productos para el aseo personal y otros, en el marco de la propiedad social. Están formándose así redes donde se incorporan los pequeños productores y comerciantes comunales, coordinadas con las UBCH (Unidades de Batalla Bolívar-Chávez del Partido Socialista Unido) y por diversos movimientos sociales tales como la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora, el Frente Francisco de Miranda, el Movimiento de Pobladores y otros. Todos ellos acompañan al Sistema Comunal, sustentado en el Ministerio de Comunas y en las diversas misiones sociales que han transformado profundamente la realidad venezolana. Sobre esta red de organizaciones sociales se despliegan los CLAP, los cuales organizan, concentran y distribuyen semanalmente, casa por casa, cajas familiares contentivas de productos alimenticios, incluyendo los de manufactura industrial, que son vendidos a precios solidarios a los integrantes de las comunas y consejos comunales, garantizando de esta manera su distribución equitativa a todas las familias populares. Se crean asimismo redes de mercados comunales donde tiene cabida igualmente el trueque de bienes diversos con valor de uso entre los comuneros de la misma o de diferentes comunas.

Nueva sociedad

Para el logro de una nueva sociedad, la socialista, la política estatal debe ser de inclusión económica y social, lo que puede llevar a lograr la meta de la Revolución Bolivariana o sea alcanzar la Máxima Felicidad Social; que constituye la meta de los CLAP forma parte del sistema de planificación, producción y distribución económica, donde el objetivo último es el desarrollo de la propiedad social sobre los medios de producción, así como la estructuración de sistemas justos, equitativos y solidarios de distribución, cambio y consumo, diferentes al sistema desigual e injusto que caracteriza al capitalismo. Ello está permitiendo a la sociedad venezolana avanzar hacia el establecimiento de relaciones sociales de producción donde se reconozca al trabajo como la única actividad que genera valor y legitima la propiedad social de los medios de producción. En el caso venezolano, el poder popular es una propuesta para la construcción del socialismo comunal siguiendo el modelo de democracia participativa y protagónica sobre el cual se construye la futura Sociedad Socialista. La importancia emancipadora de los CLAP para romper el bloqueo y las sanciones coercitivas ilegales que nos ha impuesto el imperio, explican la saña y la crueldad con la cual han tratado, injustamente, a nuestro embajador Alex Saab.

Mario Sanoja Obediente/Iraida Vargas
Cronistas de Caracas